jueves 26/5/22

«Pronto», «muy pronto», «más pronto que tarde» o la más innovadora «ya queda un día menos», pronunciada el viernes por Carolina Darias, son las fórmulas que repiten los ministros del Gobierno, y especialmente, la titular de Sanidad, si los periodistas les preguntan cuándo se decretará el fin de las mascarillas en interiores. El 21 de febrero, el presidente Pedro Sánchez habló por primera vez sobre la retirada de la última restricción de la pandemia, pero casi mes y medio después, el empeoramiento de la situación epidemiológica ha frenado los planes del Ejecutivo, que soñaba con una primavera o como muy tarde, con una Semana Santa, sin este elemento de protección en lugares cubiertos. Los plazos, ahora, están en el aire, pero aumenta la presión, desde los partidos de la oposición y desde algunas comunidades autónomas, para terminar, esta vez sí, pronto, con las mascarillas en interiores.

Si España ha sido pionera en el proceso de ‘gripalizar’ la vigilancia de la covid-19, en la retirada de las mascarillas los técnicos del Ministerio de Sanidad parecen decantarse por la prudencia extrema. En principio, el Consejo Interterritorial de Salud de este miércoles, que se celebrará en Toledo, no va a debatir la medida, aunque no se descarta un cambio en la agenda del encuentro y varias comunidades ya han avisado de que reclamarán a Sanidad que tome esta decisión ya. Pero el departamento de Darias maneja su propio calendario y tiene una fecha marcada en rojo: 12 de abril, Martes Santo.

Ese día se cumplirán dos semanas del inicio de la ‘gripalización’ y se comenzarán a ver los efectos de la nueva vigilancia en las hospitalizaciones, el indicador que desde el pasado lunes marca las decisiones del Ministerio. La Ponencia de Alertas tiene previsto elaborar para ese día un documento sobre la situación epidemiológica del país. Si las conclusiones son positivas, la decisión podría tomarse rápidamente, aunque por ahora, las actualizaciones que publica Sanidad, cada vez menos exhaustivas, no ofrecen excesivos motivos para el optimismo.

En el informe del pasado martes, el último completo de la pandemia, la incidencia acumulada se elevó a 466,51 casos por cada 100.000 habitantes, nueve veces más que los 50 casos que el Gobierno considera como marcador de la nueva normalidad. En la actualización del viernes, la incidencia en mayores de 60 años (la única que se va a medir ahora) se situó en los 459,27 casos y aunque algunos marcadores, como la incidencia a siete días, apuntan a una bajada, este descenso no será lo suficientemente rápido como para llegar a Semana Santa en niveles de riesgo bajo. En cambio, la situación en los hospitales es buena, con solo el 3,34% de las camas de planta y el 4,62% de las UCI ocupadas por pacientes covid.

Semana Santa marcará el fin de la mascarilla
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