martes. 31.01.2023

El 7 de diciembre de 1772 aconteció la muerte de fray Martín Sarmiento. Por lo tanto celebramos el 250 aniversario del fallecimiento de este religioso benedictino, nacido en Villafranca de El Bierzo en 1695. Como erudito de la Ilustración se interesó por diversas investigaciones. Destacaron sus estudios filológico, botánico, pedagógico, derecho, etnográfico, etc.

En este caso nos detendremos en sus estudios filológicos, y el interés demostrado por El Bierzo. Cuando realiza sus investigaciones directas sobre la documentación originaria, visita los monasterios bercianos de Carracedo, San Andrés de Espinareda y San Pedro de Montes, y poder recopilar textos medievales. De ellos extrae abundante léxico histórico que le ayuda a comprender mejor la antigüedad de la lengua gallega. Su tesis filológica consistía en demostrar la relación histórica entre el gallego y el idioma portugués, y en rechazar la dependencia jerárquica del castellano. De esta manera ayudó a dignificar la lengua gallega, fundamentando el mismo origen latino de las tres lenguas vecinas.

Aprovechó sus viajes por Galicia (años 1745 y 1754) para pasar por El Bierzo y conocer mejor nuestra cultura gallega (fala, toponimia. Tenemos los relatos de esos viajes con la descripción de sus itinerarios bercianos. Por otra parte, también realizó estudios etnográficos, Sobre el chasco que se da a los gallegos en la Cruz de Ferro (1756), y en el Discurso crítico sobre los maragatos.

Martín Sarmiento fue un firme defensor de la enseñanza del gallego, toda una rebeldía cuando el poder político quería imponer la obligatoriedad del castellano. En este sentido conviene recordar algunas normas lingüísticas de la Corona. En 1768, la Real Cédula de Aranjuez manda «que la enseñanza de primeras letras, latinidad y retórica se haga en lengua castellana». Por su parte, el Consejo de Castilla prohíbe imprimir libros en otras lenguas que no sean la castellana (1766). Y el conde de Floridablanca, en 1780, obliga a que en todas las escuelas del Reyno se enseñe a los niños su lengua materna (castellana) por la Gramática que ha compuesto y publicado la Real Academia de la Lengua.

El erudito berciano luchó también contra la represión de los castigos antigallegos. En 1758 nos describe su opinión sobre esta problemática pedagógica, «acaso será máxima de algunos que enseñan a castigar a los que hablan algo de gallego, para no verse sonrojados con las preguntas. Para remediar estos males, hace su propuesta, esa tiránica máxima se desvanecería si los que han de ser maestros fuesen gallegos, y con conocimiento de lengua».

En pleno siglo XXI los bercianos hemos recuperado cierta dignidad lingüística al poder estudiar gallego en los centros educativos. Atrás quedan los años de la Dictadura y de la Transición democrática en que se castigaba al alumnado que se expresaba parcialmente en gallego (léxico, tiempos verbales, etc). Incluso en este curso hay centros escolares de El Bierzo occidental que siguen sin ofertar la materia de gallego a su alumnado gallegohablante.

Importante ha sido el reconocimiento legal del idioma gallego de El Bierzo en el propio Estatuto de Autonomía de Castilla y León. En esta Ley orgánica leemos que «gozará de respeto y protección la lengua gallega en los lugares en que habitualmente se utilice» (art.5.3). Este mismo reconocimiento se produce en la Ley regional que reforma la Comarca de El Bierzo (2010). Sin embargo, la falta de declaración de oficialidad del gallego ha impedido su uso normalizado en las administraciones públicas (Consejo Comarcal, ayuntamientos y pedanías).

Pero todavía queda mucho por reivindicar. Caso de la recuperación toponímica, mayor (concellos, pedanías, vales…) y menor (montes, serras, regueiros…). En este sentido, la Ley del Régimen local de Castilla y León (1998) todavía impone el castellano, «la denominación de los municipios habrá de ser en lengua castellana» (art. 24.1). Para los bercianos está claro que no tendremos normalización lingüística hasta que logremos la oficialidad del gallego, con la inclusión de ese reconocimiento expreso en el propio Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Mientras eso acontece no estaría mal la previa aprobación de una Ley regional de lenguas, para poder ofrecer mayor protección jurídica al leonés, eusquera (Treviño) y gallego (Sanabria y El Bierzo).

Desde El Bierzo echamos de menos un mayor apoyo para nuestra lengua gallega desde instituciones leoneses. Nos referimos, concretamente, al Instituto Leonés de Cultura (Diputación) o la Cátedra de Estudios Leoneses (ULE) que sólo benefician a la lengua leonesa. Los bercianos mantenemos con nuestros impuestos estas dos citadas instituciones. Pero resulta que ciertas singularidades bercianas son ignoradas, casos de nuestra lengua gallega o el bicentenario provincial. Este trato institucional resulta claramente discriminatorio. Políticas culturales leonesas que deben ser criticadas por uniformistas, tan semejantes a las practicadas desde la Junta de Castilla y León.

250 años de Fray Martín Sarmiento
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