jueves. 11.08.2022

Hace unos días, tuve la suerte de poder ver por La Sexta TV, en el programa El Intermedio del Gran Wyoming, una recreación de cómo serán las videollamadas entre médicos y pacientes en un futuro no muy lejano, al menos en la CC AA de Madrid. Espero que en Castilla y León sea retirado del programa que pergeñó la ya defenestrada señora Casado. En pantalla el doctor sentado en su silla dando cara a ‘su’ ordenador en el que se refleja la cara de ‘su’ paciente. El doctor observó en su paciente una «tez pálida». No se preocupe doctor —dijo el paciente—, giró media vuelta de tuerca al modulador de color y la tez apareció de un perfecto color natural. Al médico se le pasó el susto…

Quien no lo haya visto no lo podrá entender salvo el contenido que yo voy a tratar de desentrañar. Ustedes imagínense a un señor en Ocejo de la Peña y a 5-6 doctores en una sala de su centro de salud o de un hospital tratando de diagnosticar desde la distancia y ofrecer con este diagnóstico garantías de que no se podía hacer en mejor forma.

Yo estimo que salvo los datos de identificación, la visualización de unos análisis, quizás una radiografía y para de contar, que para otros métodos diagnósticos ha de pasar mucho tiempo.

Durante este tiempo ningún sanitario le ha visto la cara salvo en la pantalla del ordenador. Hacer una exploración física (que así se llama) ya no se lleva, si acaso en determinados casos y ya a nivel hospitalario y quizás si el paciente se traslada al centro de salud y por sus propios medios y (por supuesto) si el covid lo permite.

Aún no existen fonendoscopios que se puedan llevar vía internet hasta la cama del paciente; ni siquiera depresores de lengua que sean una prolongación de las vías virtuales; con los otoscopios pasa lo mismo; pero sobre todo las manos, las manos no se pueden llevar hasta el lecho de nuestros pacientes desde nuestra silla del despacho médico.

Palpar una barriga, auscultar, ver su piel y tocarla, y por supuesto preguntar y repreguntar es lo que más datos da y es lo que se pierde y «me parece» que no se recobrará.

Y, no quiero decir con esto que una RMN, un TAC… no los den. Solo digo con ello, que en mi época la RMN era un tabú, el TAC una técnica que no decidía en muchos casos. En aquel tiempo teníamos los análisis (no todos) una radiografía que a veces tenías que darle el carácter de urgente para que te la hicieran «pronto», un electrocardiograma que te daba una información del momento y sobre todo «ver y oír al paciente», sentarse al lado de su cama, saludarle, verle, preguntarle y tocarle.

Esto era «casi» curativo, y si no era así porque comprendías que se te escapaba algo, entonces tomabas la dirección del especialista si te inspiraba confianza o de las Urgencias de las que yo no era muy amigo cuando consideraba que podía resolver el problema. Por esto cuando enviaba un paciente al hospital rara vez «me lo devolvían».

A propósito de todo esto viene la señora Ayuso que no tiene «ni pajolera idea» de lo que es la medicina de APD (Asistencia Pública Domiciliaria) o Atención Primaria y nos cuenta que «El gran Hospital de Madrid, está en los domicilios de los madrileños».

Y todo porque incorpora un servicio de video consulta en los hospitales de Henares y El Escorial. Debemos «aprovechar el inmenso potencial de los canales para  llevar la sanidad y los cuidados allá donde esté el paciente», dijo a continuación ¡Ostras pedrín¡, ¿a qué suena bonito?

Señora Ayuso, si se trata de esto, de llevar la sanidad y los cuidados haya donde esté el paciente, me apunto, claro que lo malo es que diferimos en las vías, usted quiere la vía telemática y yo la presencial. Sin yo, renunciar a que determinadas consultas puedan ser telemáticas o por video consulta, no niego la realidad de los avances tecnológicos, ni mucho menos, sé que debemos adaptarnos a ellos, pero con medida y cuando proceda.

Señora lo que no veo claro es que todo comience y acabe en la telemática. Resulta que cuando tienes un problema debes pedir «cita para la cita previa», luego debes pedir con esa cita para la cita previa, la «cita previa» y esta te la darán o no y todo esto con un teléfono móvil en la mano y al otro lado no una persona sino una máquina infernal que a cada paso tratará de confundirte para que «cabreado» cuelgues entre maldiciones…

No me cuenten que no hay médicos-enfermeros-celadores-auxiliares…y si no los hay, faciliten las cosas para que aparezcan y dótenles de incentivos que les hagan sentirse cómodos. Le contaría muchas maneras de obtener fondos. Por ejemplo con el coste de la Guerra de Ucrania todo arreglado…

Ocurre que en España, no solo en el aspecto sanitario los viejos somos marginados: Un hombre de 78 años residente en Valencia ha recogido miles de firmas  para reclamar a los bancos  «un trato más humano en las sucursales bancarias». Se siente apartado porque todas las gestiones son telemáticas. Ha llegado a sentirse «humillado»  al pedir ayuda en un banco y que le hablaran «como si fuera idiota» por no saber completar una operación. Ha visto ese mal trato dirigido a otras personas». Ante esto: ¿Como imaginar a esta nuestra generación con una expectativa de vida cada vez más larga?

Cuando das un paseo por la ciudad, (quienes tenemos la suerte de vivir en una ciudad y disponemos de centros de salud, de hospitales, de entidades bancarias, de oficina de Correos). Durante nuestro paseo, si ves una cola en la acera, estas ante: un centro de salud, una entidad financiera, una oficina de correos o una oficina de telefonía móvil.

Yo, me identifico con este señor, reconozco que no he sido capaz de integrarme en esta red, tal vez por mi negativa expresa, solo me cabe decir que tengo la escasísima y gran suerte de aún poder hablar con los empleados de mi entidad financiera, soy consciente de que llegara un momento en el que a estos «les apretaran» las clavijas: ¡Que es eso de hablar con los clientes! Entonces tendré que pedir ayuda…

Señor Sánchez le exijo compromiso con los viejos marginados de este país, dígame porque razón usted y su gobierno no se implican «de verdad» en gestionar esta brecha digital financiera». Garantice «de verdad nuestra inclusión» y de órdenes a los bancos para que esta situación se solucione no con más digitalización.. No nos lance palabras vacías, ni ofrezca mesas vacías. Espero que el anuncio de que: «El Gobierno urge a los bancos a garantizar la inclusión financiera de las personas mayores», sea una realidad. De momento lo dudo. Dé soluciones ya.

Invito a todos los leoneses de pro a que visualicen el video de don José María Merino del día de San Antón, que puede ser un poco largo (que no pesado), porque dura 12 y pico de minutos, pero que no tiene desperdicio. Se trata de un relato magnífico en rima y métrica coplera que en voz del incomparable Merino se convierte en un documento imprescindible para todo leonesista.

En mi opinión, debe ser el pasaporte para que los «leoneses» tomemos conciencia de nuestra historia y la reclamemos a costa de incluso dejar a un lado algunas de nuestras líneas ideológicas. No vamos a pedir nada que no sea nuestro. Después, a ese partido en el que depositemos nuestro voto debemos reclamarle, ante todo el reconocimiento e implicación en nuestra identidad como CC AA de la Región Leonesa. Una vez conseguida, pues línea de «igualdad» y todo lo que esta palabra conlleva que no es poco. Un día escribí: Para empezar tenemos base… hagámosla más grande.

Comenzar con Wyoming y acabar con don José María Merino
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