domingo 24/10/21

El coronavirus autonómico

La historia de una perseverancia maliciosa, podía haber sido el título. Y como posiblemente aún me quedara corto, mejor sería sustituir lo malicioso por maligno. No es retórica, viene a ser una muestra secuencial del rechazo que llega a producirnos el ente autonómico, bueno sus cerebros pensantes en negro, los asalariados diseñadores y los políticos autonomistas empecinados en cerrar la puerta a todo diálogo con la región discrepante, la bloqueada Región Leonesa. Su objetivo: asfixiarnos a los leoneses con la castellanización recurrente.

Viene ésta, a modo de entradilla, para, aprovechando el cupón confundido de la Once donde cabe todo tipo de especulación, seguir mostrando que las ligaduras forzadas al ente, llevan camino de ser cadenas y que ya no se preocupan de camuflarlas con purpurina.

No debe sorprendernos, fue y sigue siendo un empeño permanente, la anulación de lo leonés

He podido contemplar el cupón de la Once, virtualmente, donde el motivo central es un claustro de San Isidoro. Primera impresión. con mirada limpia y la inocencia de quien espera algo bueno para León, hasta puede decirse, ¡pues mira qué bien! Máxime cuando se puede leer, «León, cuna del parlamentarismo».

Siguiendo la investigación, ponemos la mirada sobre un logo y letras que parecen descansar sobre lo alto de la fachada claustral citada. El impacto es pleno. El logo es, ni más ni menos, la representación esquemática de un hemiciclo parlamentario, coronado, situado con estratégica intención y milimétrica precisión sobre la palabra Castilla, escrita con mayúsculas. ¿Qué sugiere esto al observador? Pues, que el parlamento es de Castilla y el «León» citado como cuna… es de dominio castellano.

No hay duda, se está marcando la preponderancia de Castilla, sino a cuento de qué descentran, faltando al rigor estético, el logo coronado. Un «cononavirus» más, que expandiéndolo hacia los compradores del cupón, no avisados, logran colocar el mensaje de que Castilla y el parlamentarismo son una misma cosa y León el apéndice.

¡Pretensión lograda! No debe sorprendernos, fue y sigue siendo un empeño permanente, la anulación de lo leonés, desde los primeros compases del proceso autonómico. No hubo error en la Once. Ante las protestas leonesas, así lo han confesado, la orden partió de la Junta. Otra usurpación más.

Nunca, repito nunca, los promotores de las mil y una usurpaciones movieron un dedo para lanzar al mundo la verdad histórica: El pueblo leonés, el de un reino, en 1188, como estamento popular, empezó a compartir la novedosa tarea legislativa. Sólo cuando la Unesco lo lanzó al mundo, se vieron obligados a mostrarse, eso sí ladinamente, como defensores. ¡Ah!, pero siempre con apaños para robarnos protagonismos, como el sugerido en la imagen del cupón.

No ha importado quién estuviera al frente de la Comunidad, Junta y Parlamento, el trato ha sido el mismo. Y no sólo en el ámbito sentimental e identitario, mi verdadera fijación, lo reconozco, en lo scocioeconómico nos han encauzado hacia la debacle. Hoy ya nadie lo duda.

Manda en la Comunidad el PP, y con ellos hay políticos leoneses, colaboracionistas, que les ayudan a lanzarnos sin piedad lo del mapa cerrado, esto es, las citadas cadenas con las que nos amarran al ente autonómico a los leoneses. Se niegan a todo diálogo, se dicen demócratas pero no escuchan al pueblo. Pero atención, son acompañados con similar proceder, por socialistas, PSOE, entre ellos algunos leoneses a los que les resbala todo.

Unos y otros, o al alimón, cuando el bravo alcalde legionense se alza como voz leonesa reclamando lo nuestro como nuestro, dicho así a la pata la llana, o sea el derecho a autonomía diferenciada, se encrespan, se inventan discursos negando a la región leonesa todo tipo de salida del ente, por más que los leoneses estemos, por su causa, en las cifras más bajas del bienestar socioeconómico.

Y se sacan de la manga una pantomima llamada Mesa por León para controlar ese declive, dicen. En verdad surgida para apagar los ecos de la magnífica Manifestación sindical pasada, con todo el empuje de leoneses conscientes de la situación, y del movimiento social leonesista como dinamizador purpurado reivindicativo. Mesa tan inoperante como dañino es el coronavirus. Se trata de impartir conformismo uncidor en los leoneses. Nuestra respuesta:

«¡Yugos que hemos de dejar rotos sobre sus espaldas!»

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