miércoles. 01.02.2023
LA HISTORIA no tiene desperdicio. Ni al mismísimo Dan Brown se le podría ocurrir una trama semejante. Todo comenzó con un robo. Desaparece de San Isidoro en el siglo XVI el Beato de Fernando I y Sancha, considerado el códice iluminado más valioso del período alto medieval. Desde hace años el manuscrito está en la Biblioteca Nacional y es su gran joya, uno de sus tesoros más valiosos. Teóricamente, no se presta jamás. Pero, extrañamente, bajo el Gobierno del PP, el códice es enviado a una exposición a Roma. Tan mal lo tratan que una delegación española tiene que ir urgentemente a rescatarlo. Pero los daños son ya irreversibles. Así lo manifiestan los expertos en un informe que nunca ve la luz. Ahora, bajo el Gobierno del PSOE, se sigue ocultando aquella tropelía, hasta que los conservadores de la Biblioteca, «acorralados» por la persistencia del periodista Miguel Ángel Nepomuceno, que reúne pruedas irrefutables, «cantan» la verdad: el códice está abarquillado y la humedad ha provocado la abrasión de las miniaturas. Los técnicos aconsejan (prohíben) casi hasta mirarlo. Pero la actual directora, Rosa Regás, lo cede para hacer un facsímil. ¿Es este el cuidado que prestan a un códice único en el mundo? La gran pregunta: ¿Cómo están el resto de los manuscritos leoneses que custodia la Biblioteca Nacional? Lo cierto es que San Isidoro, que no posee la tecnología puntera de la Biblioteca Nacional para conservar en las condiciones idóneas de luz y humedad unos manuscritos valiosísimos, tiene impecable la Biblia visigótica-mozárabe, del siglo X. Moraleja: que nos devuelvan los manuscritos antes de que no quede nada de ellos...

El asesinato de un libro
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