martes. 31.01.2023

Que la falsa reforma laboral de Yo-Yolanda iba a ser un fracaso estaba cantado. Ha transcurrido tiempo suficiente para así valorarlo. Lo importante no es el color del gato, sino que cace ratones. Lo importante no es el tipo de contrato, sino que haya trabajo. Si una empresa quiere prescindir de un trabajador, lo hará cualquiera que sea la modalidad del contrato que le vincula a la misma. La contratación indefinida de la que presumen Pedro Sánchez y Yo-Yolanda ha dejado de ser sinónimo de empleo seguro.

Antes de la reforma laboral de Yo-Yolanda, un contrato temporal era calificado como precario; despues de la reforma laboral de Yo-Yolanda, la precariedad en la contratación se ha trasladado a algunas modalidades de contratos indefinidos. Antes de la reforma laboral de Yo-Yolanda, el encadenamiento de contratos temporales era una práctica bastante habitual; después de la reforma laboral de Yo-Yolanda, lo que ha pasado a ser práctica habitual son los encadenamientos de bajas en el trabajo, caso de los trabajadores contratados como fijos discontinuos. «Antes de la reforma dos tercios de los contratos temporales eran recontrataciones, personas que estaban contratadas de forma recurrente por la misma empresa. Con los fijos discontinuos, se ha pasado de decenas de contratos a tener uno sólo pero con varias bajas por pase a periodo de inactividad. Se sustituyen múltiples contratos temporales de muy corta duración… por uno indefinido pero con múltiples bajas» (F. Felgueroso). El contrato fijo discontinuo, a partir de la reforma laboral de Yo-Yolanda, se ha convertido en el nuevo contrato precario que «está generando una bolsa cada vez mayor de personas con periodos sin actividad y sin remuneración… Es una de las principales conclusiones del Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo realizado por Fedea, BBVA Research y el Instituto EY-Sargadoy… Esta modalidad de contrato indefinido está muy vinculada a la temporalidad y tradicionalmente ha sido utilizada para trabajos estacionales… con épocas de parón en los que los empleados dejan de trabajar y tienen que recurrir a la prestación por desempleo. De hecho, la única diferencia con los temporales es que estadísticamente son considerados como indefinidos… (y) aunque la Seguridad Social no los contabiliza como parados, el Instituto Nacional de Estadística (INE) sí lo hace» (B. Triguero).

Antes de la reforma laboral de Yo-Yolanda, las estadísticas reflejaban la realidad del mercado de trabajo; después de la reforma laboral de Yo-Yolanda, las estadísticas ocultan esa realidad al haberse cambiado la contratación laboral realizada anteriormente por los nuevos contratos indefinidos formalizados ahora, dando lugar a una contabilidad creativa que se basa «en una trampa nominativa: se ha bautizado a los fijos discontinuos como trabajadores indefinidos cuando la propia estadística revela su falsedad: 30.000 personas ya encadenan contratos de ese estilo demostrando que no son indefinidos sino un mero escondite para los temporales de toda la vida… Pero hay más trampas. Los contratos bautizados oficialmente como indefinidos… están escondiendo un creciente pluriempleo por la precariedad de cada trabajo, o que multiplican y complementan contratos a tiempo parcial, o, directamente, reflejan rescisiones de contratos a personas a las que se les vuelve a hacer un contrato fijo discontinuo, exactamente igual que antes ocurría con los temporales» (C. Cuesta).

Con la reforma laboral de Yo-Yolanda, una de las causas de finalización de los contratos supuestamente indefinidos es la baja por no superar el período de prueba. «‘Su contrato ha finalizado. No ha superado el periodo de prueba’… Este es uno de los perniciosos efectos de la reforma laboral de Yolanda Díaz con la que la ministra pretendía acabar con la precariedad del mercado laboral español… Las empresas están viendo en el ‘periodo de prueba’ la tabla de salvación para poder tener empleados en plantilla por un periodo corto de tiempo. Da igual que el empleado en cuestión haya cumplido correctamente con sus tareas: prescindirán de él antes de tener que hacerle fijo… El número de personas indefinidas que causan baja por no superar el período de prueba se ha multiplicado por 10 con respecto al año pasado, antes de que entrara en vigor la reforma laboral de Díaz. En concreto, desde julio de 2021 hasta julio de 2022, esta causa para el cese del contrato ha crecido un 902,6%... El período de prueba es el artificio perfecto para hacer contratos basura con cara de indefinidos» (B. García). No es cierto, pues, que la reforma laboral de Yo-Yolanda ha mejora la calidad en el trabajo.

P.D.: Yo-Yolanda pasará a la historia por haber sido la ministra de Trabajo que retiró la Medalla al Mérito en el Trabajo a José Antonio Girón de Velasco, ministro de Trabajo entre mayo de 1941 a febrero de 1957. Durante esos 16 años se aprobaron los decretos que instauraron la obligatoriedad de las pagas extraordinarias de Navidad y verano para todas las actividades y se introdujo la pensión de viudedad; se aprobaron disposiciones que fijaban el plus de cargas familiares, un sobresueldo en proporción a las cargas familiares, el seguro de vejez e invalidez, el de enfermedad, la creación de las universidades laborales y el Instituto de Medicina e Higiene y Seguridad del Trabajo.

Todo ello bajo el régimen de «don Francisco Ferrol… sus verdaderos nombre y apellido están penados por la nueva Ley de la Memoria Democrática, y solamente es tolerable mencionarlo si es para ponerlo a parir» (A. Ussía).

Con Francisco se hacía política laboral progresista; con Pedro y Yo-Yolanda se hacen cosas chulísimas: maquillar las estadísticas.

La reforma laboral de Yo-Yolanda
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