martes 24/5/22

Según el diccionario de la lengua española de la RAE, el término taxidermia es definido en su única acepción como el ‘arte de disecar los animales para conservarlos con apariencia de vivos’. Si a la voz taxidermia la añadimos el calificativo sanchista, nos encontramos con la expresión ‘taxidermia sanchista’ la cual, en el ámbito político actual, consiste en la ‘técnica utilizada por Pedro Sánchez para disecar al PSOE’. No lo decimos nosotros. Ha sido Ignacio Varela quien así lo ha expresado en la entrevista concedida a David Mejía para theobjective.com.

Preguntado que si tiene sentido hablar de sanchismo, Ignacio Varela responde que Pedro Sánchez «ha creado un estilo político, unas pautas de comportamiento que son absolutamente identificables, reconocibles con el paso del tiempo (recuerden los ‘atributos del sanchismo’ que señalamos en un artículo publicado recientemente en esta misma tribuna)… No creo que haya existido un partido con 150 años de vida, existe una sigla con 150 años de vida y bajo esa sigla han existido partidos completamente distintos entre sí. Lo que hizo Felipe González en los años 70, cuando él con un grupo de amigos de Sevilla se hicieron con el poder en el PSOE, no fue renovar un partido, fue inventárselo. Pero tuvieron la astucia de poner una sigla histórica para un producto que era rigurosamente nuevo. Y yo creo que lo que ha hecho Pedro Sánchez con el Partido Socialista es una operación de taxidermia política: ha cogido al animal, lo ha abierto, lo ha vaciado, lo ha llenado de papel de periódico y lo ha cosido. Parece el mismo animal, pero no lo es. Ha alterado su sustancia.

Pero lo que me preocupa más del sanchismo no son sus efectos sobre el partido, sino un estilo de Gobierno que, primero, subordina cualquier criterio a un proyecto de poder personal y, segundo, muestra un desprecio absoluto de los fundamentos institucionales de un Estado de Derecho. Es la ruptura de los códigos sobre los que se sustenta el funcionamiento de un Estado de Derecho. La característica de Pedro Sánchez, y el secreto de lo que llaman sus «éxitos electorales», es que él no se detiene donde cualquier otra persona se detendría. Para muchos es un gran mérito, para mí es un peligro existencial para el tipo de Estado democrático y de derecho en el que yo creo. Supone el deterioro sistemático al servicio de un proyecto de poder personal… Tengo muchas dudas de que el PSOE pueda recuperarse después de pasar por las manos de Pedro Sánchez. Es más, creo que cuando este período termine, a lo que quede del PSOE le espera un larguísimo purgatorio». Jesús Cuadrado dice que «el problema de Sánchez es de motor y no se arregla con una mano de pintura».

Lo que ha hecho Pedro Sánchez con el Partido Socialista es una operación de taxidermia política: ha cogido al animal, lo ha abierto, lo ha vaciado, lo ha llenado de papel de periódico y lo ha cosido

Ignacio Varela, declarado madridista, hoy consultor y analista político, militó en el Partido Comunista donde duró «exactamente un curso académico (70-71), ni siquiera un año. Rápidamente me di cuenta de que aquello no era lo mío… Luego, un par de años más tarde, a través de Gregorio Peces Barba… ingresé en el Partido Socialista. Fue exactamente quince días después del famoso congreso que ratificó a Felipe González como Secretario General». Desde muy jovencito se hizo de izquierdas «porque estaba harto de que me prohibieran cosas. Y ahora, a mi provecta edad, me encuentro con que los que prohíben cosas sistemáticamente son los que se supone que debían ser los míos… El pensamiento libre está en peligro y me temo que quien más en peligro lo está poniendo son los que históricamente más lo defendieron, y eso me produce hasta una crisis personal».

Interpelado sobre la educación, indica que le parece «asombroso que se pueda sostener que la educación no consiste en transmitir conocimientos. No encuentro la base argumental. La función de la educación es hacer buenas personas, segundo, hacer que la gente sea capaz de vivir en sociedad razonablemente, y tercero, por supuesto, formar buenos profesionales. Ahora bien, tengo la sensación de que cuando renuncias a enseñar a pensar es porque optas por darle a la gente el pensamiento hecho. Y creo que estamos viviendo una nueva Inquisición. Estamos regresando a un período de autoritarismo moral que, curiosamente, procede del lado opuesto a donde procedía el autoritarismo moral de mi época». Hemos de repetir que «franquismo y sanchismo son lo mismo». Para J. M. Rodríguez Olaizola «educar es mucho más que transmitir contenidos. Es dar herramientas, y es enseñar a pensar».

Reprocha también I. Varela al presidente del CIS, José Félix Tezanos, «primero, que al romper la metodología, ha destrozado todas las series históricas existentes. Y segundo, que ha convertido una institución como el CIS, que tenía un merecido prestigio, en un instrumento de propaganda política al servicio del Gobierno… Más allá de la cuestión política, es un destrozo científico y técnico y de reputación institucional. Y ese es mi mayor reproche: que han confundido un instrumento de conocimiento en un instrumento de propaganda política y lo han pervertido por completo». Según Teodoro León Gross «el truco de Tezanos es equivocarse siempre. Ese es un recurso humorístico infalible, que han ensayado casi todos los cómicos aunque no siempre con el mismo éxito… Después de Gila, de Eugenio, de Chiquito, el humor español estaba huérfano, pero aún nos queda él».

P.D.: Recientemente leíamos en la prensa dominical una noticia presentada bajo el siguiente título: El Gobierno anuncia una investigación interna en el CNI para aclarar el espionaje político con Pegasus. Otra vez, los golpistas y sediciosos catalanes vuelven a imponerse al Gobierno de España. A esto, en mi pueblo, lo llaman ‘bajada de pantalones’.

Taxidermia sanchista
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