Reportaje | m. macías
Turienzo y su guardián culinario
El Club Popular celebró el 25 Festival del Botillo con la presencia de 300 comensales, con siete ex mantenedores y Manuel Olano al frente
La imagen muestra a los siete ex mantenadores de la fiesta de Turienzo que acudieron al festival.
Turienzo Castañero cumplió con su tradición. Cerca de trescientas personas dieron cuenta de un botillo para cerrar la noche del pasado sábado, cumpliendo con una fiesta que cumple ya 25 años. En esta ocasión el mantenedor del evento gastronómico fue Manuel Olano, que historiador y director del Museo Alto Bierzo.
La presidenta del Club Popular Turienzo Castañero, Rocío Fuentes Santos, empleó varios minutos para presentar a la persona invitada que glosaría las bondandes del plato rey de la gastronomía berciana. Tras sus palabras, Manuel Olano tomó la palabra ante los comensales y les dijo que el festival del botillo «es un celoso guardián culinario, que congrega una vez más ante la mesa a un excelente plantel de comensales e invitados, del entorno del río Boeza y del Sil, amantes de nuestra gastronomía y de la buena mesa, unidos todos para degustar una sabrosa cena».
El mantenedor siguió en su línea indicando que el botillo es, ni más ni menos que «la carta de presentación de esta estupenda comarca», que es el Bierzo. Sus palabras terminaron agradeciendo a la presidenta por nombrarle como la persona con la responsabilidad de ejercer como mantenedor de las bodas de plata del festival. Con todo, abundó en el hecho de que el mejor galardón para él es poder cenar un buen botillo en compañía de la gente que ama esta tierra.
Tras la entrega de la placa conmemorativa y algún detalle más para el mantenedor, la fiesta gastronómica prosiguió con otros actos complementarios. De esta forma, entró en acción la música y el cante de la rondalla de Cacabelos Tierra del Ouro.
El público, ya con el botillo degustado, no se resistió a entonar las típicas canciones que marcaron una época que nunca queda vieja. Así, se repasó el repertorio del cancionero popular, no sólo español, sino también el autóctono del Bierzo.
El párroco de Dehesas fue otro de los que completó la velada, con sus canciones y humor. Hubo igualmente un monólogo contratado, que hizo disfrutar de igual forma a los comensales. El baile cerró la fiesta de estos 25 años de botillo en Turienzo.