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León

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El resplandor Fermín lópez costero

En una braña situada entre Susañe y Valdeprado, en el municipio de Páramo del Sil, un vecino ha encontrado los restos mortales de un oso pardo. Se trata, al parecer, de un cráneo y de otros huesos. Inmediatamente, se ha dado parte a la patrulla de seguimiento del oso pardo, dependiente de la Junta de Castilla y León, y a la Guardia Civil. Luego, los técnicos de la Junta han trasladado los huesos del plantígrado al Centro de Recuperación de Animales Silvestres ?que supongo que será el de «Los Guindales», en Burgos?, para realizar la necropsia y poder conocer la causa del fallecimiento del animal, el momento en que se produjo el óbito, la naturaleza del mismo y demás factores. Todo según el protocolo establecido y como debe ser, pues no olvidemos que el oso pardo es una especie muy protegida, al contrario que muchos seres humanos, que pueden ser masacrados impunemente en cualquier parte del mundo (no hay más que ver los telediarios).

Paralelamente, miembros del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) y otros agentes de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, se han dedicado a reconocer la zona en la que han aparecido los restos óseos y han iniciado las investigaciones necesarias para esclarecer la muerte del animal, pues lo primero es saber si ha fallecido de muerte natural, si se trata de un homicidio o, tal vez, de un atroz asesinato. Como no podía ser de otra manera, el luctuoso hallazgo ha suscitado una enorme consternación. Y los medios informativos han dedicado al suceso toda la cobertura que merece.

Resulta edificante comprobar cómo en España se actúa con tanta sensibilidad, tanto celo y tanto aparato administrativo para discernir las causas de la muerte de un animal. Lástima que no se observe la misma diligencia, ni la misma buena disposición, cuando los restos que aparecen en alguna cuneta son humanos y datan, más o menos, de hace siete décadas. ¿Por qué cuando se trata de estos cadáveres, casi todos los jueces incumplen su deber de personarse en los lugares en los que aparecen restos humanos con signos de violencia, tal y como dicta la Ley de Enjuiciamiento Criminal? Es evidente que la vida de algunos españoles vale menos que la de un oso.

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