Un industrial y su mujer, víctimas de un secuestro express de 5 horas en Patricia

La banda, integrada por cinco personas, se llevó 5.000 euros del chalé de la urbanización en el que residía la pareja a la que dejaron maniatada y amordazada

La fachada del chalé en el que fue retenido el empresario Antonio G.R. y su esposa.

Publicado por
R. ARIAS | PONFERRADA
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

«Esta casa tan bonita tiene que esconder algo más de dinero». Los secuestradores no acaban de creerse que Antonio G. R., y su esposa no guardaran en su vivienda más que los 5.000 euros que ya tenían en su poder. La pareja de sexagenarios, absolutamente paralizada, no podía creer sin embargo que estaban siendo víctimas de un secuestro express en su unifamiliar de la urbanización Patricia. Un área residencial, a dos kilómetros del centro de Ponferrada, en la que entre sus habitantes predominan empresarios y profesionales de un poder adquisitivo medio-alto .

Al final los secuestradores, una banda integrada por cinco hombres, cuatro de ellos con acento sudamericano y otro más con acento magrebí, emprendieron la huida en medio de la madrugada del martes al miércoles tras dejar al hombre -"un conocido empresario del sector servicios-" y a la mujer, maniatados, amordazados y con su chalé absolutamente desvalijado en su búsqueda infructuosa de más dinero y efectos de valor.

Los autores de los hechos, según pudo conocer este periódico, se colaron en la vivienda, un amplio y llamativo unifamiliar, vallado y con un visible cartel sobre la instalación de alarmas antirrobo en su entrada, hacia la media noche del martes. Lo hicieron al parecer a través de una ventana de uno de los baños y cuando los dueños todavía no se habían retirado a su dormitorio.

Desde ese instante hasta que abandonaron la casa, transcurrieron casi cinco horas de auténtico calvario para Antonio G.R. y su esposa Mari Luz, que en algunos momentos llegaron a pensar muy seriamente en el peligro que podían estar corriendo sus vidas.

Sin violencia física. Aunque los secuestradores, que en ningún instante exhibieron armas blancas ni de fuego, tampoco se mostraron violentos. Si bien verbalmente no dejaron de torturar a la pareja exigiéndoles que les confesaran si en la vivienda existía una segunda caja de seguridad y más joyas o efectos de valor de los que desde el primer momento sustrajeron.

Cargando contenidos...

Aunque los extorsionadores maniataron y amordazaron a los dueños, Antonio G.R. logró zafarse de sus ligaduras en poco tiempo y avisar por teléfono a su yerno, que inmediatamente denunció los hechos al Cuerpo Nacional de Policía.