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León

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La gaveta | César gavelA

En el siglo XIX el Bierzo vivió una modesta Ilustración. Escritores románticos, ediles liberales, profesionales cultos y enseñantes virtuosos fueron tejiendo versos y esperanzas, ideas y concordias, patriotismo y libertad. Hacían carreteras, parques, escuelas y teatros. Fruto de ese esfuerzo cívico fue la fugaz Diputación Provincial de Villafranca, también la aparición del mejor prosista romántico de España, Enrique Gil y Carrasco, escritor extraordinario, alma eterna del Bierzo.

Una de aquellas personas insignes fue Antonio Fernández y Morales. Astorgano que vivió casi toda su vida en Cacabelos, ejerció de militar y de poeta. También fue un hombre solidario que luchó por una España más justa. Y se comprometió con la innegable fachada gallega que es propia de la cultura berciana. Estudió el idioma occidental, también su variante berciana, la que se habla allende el Cúa. Y escribió versos bien trazados y enjundiosos, a la vez que cumplía una honorable carrera militar, donde sus preocupaciones fueron, lógicamente, nacionales.

Su trayectoria en las artes fue de valía, como escritor y como filólogo. Y siempre la llevó a cabo desde el espacio cultural e histórico del Bierzo, tierra que, mejor que ninguna otra, es hija de las dos tradiciones del noroeste: la asturleonesa y la gallega. Este berciano nacido maragato, fue español y leonés, pero también un gallego de corazón. Porque las identidades están para sumarse, para contaminarse, para convivir y enriquecerse mutuamente; no para delimitarse y olvidarse.

Sería un vibrante episodio de la vida cultural de Galicia y del Bierzo que Antonio Fernández y Morales fuese reconocido desde la región hermana con motivo del Día das Letras Galegas. Un símbolo de la vieja amistad compostelana que compartimos los leoneses del Bierzo y los gallegos; un homenaje a aquellos bercianos beneméritos y literarios del XIX. Cuya clarividencia aún nos emociona.

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Más que del carbón o del hierro, el Bierzo es hijo de Roma, de la ruta jacobea y, particularmente, de Gil y Carrasco. Él le dio forma en su corazón y en su mente, así nos lo donó. Pero hay más hombres de aquel tiempo que deben ser honrados. Como Fernández y Morales, que fue berciano y gallego.