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León

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Silla baja josé álvarez de paz

Soy un pit bull, nombre que les sonará mal, porque estamos en la lista de perros potencialmente peligrosos y porque recientemente algunos medios, sabiendo que el sensacionalismo alimenta la cuota de mercado, nos adjudicaron la muerte de dos niños, uno en Pontevedra y otro en Tenerife. Algunos de nuestra familia -”somos casi cuatro mil en España-” trabajan en el circo, otros en tareas de rescate y salvamento, la mayoría en terapias para disminuidos físicos y sensoriales. Ninguno de aquellos perros asesinos era de nuestra familia pura, digan lo que quieran algunos medios.

Mi adiestrador es un estoico que me enseñó a respetar la vida. Dicen los especialistas que si me hubieran adiestrado para matar, obedecería con igual determinación. La verdad es que soy capaz de dejar que me muerda un perro pequeño sin mover yo un músculo. Es lo que me enseñaron y mi dueño sabe que nunca le desobedeceré. Cuando vean un perro agresivo busquen al imprudente responsable de su adiestramiento. El perro de Tenerife que mató a aquel niño tuvo un primer dueño que intentó lograr, a base de cruces, un súper perro que acabaría en un refugio y recién adoptado atacó y mató al niño.

La ley española PPP sostiene que existen «razas de perros potencialmente peligrosas», teoría que desmontan las leyes de Alemania, Holanda o Italia, entre otras. Suiza, en cambio, incluye en la lista de razas potencialmente peligrosas al pastor leonés, expulsado de aquel paraíso que lava más blanco. La verdad es que un perro cualquiera puede llegar a ser un peligro si se le adiestra adecuadamente, aunque los más peligrosos a efectos estadísticos sean los canes abandonados que el año pasado participaron en España en 13.250 accidentes de tráfico, algunos mortales.

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El reciente Congreso Internacional de Etología, los científicos y las estadísticas coinciden en que no existen razas particularmente peligrosas, ya se trate de hombres o animales. La peligrosidad no la definen la estatura, las manos o los dientes. Se aloja a veces en cualquier cabeza. Algunos nos atribuyen una potencia de mordida próxima a la de la hiena rayada. Es muy inferior, pero estoy preparado para controlarla.