Ponferrada sufre una oleada de hurtos, pequeños robos y asaltos a garajes
La Subdelegación asegura que las infracciones penales se han reducido un 9%, pero el temor se ha extendido por la gran cantidad de casos ocurridos en los últimos meses
Escena simulada donde un ratero intenta sustraer el móvil del bolso a una de sus víctimas.
El raterismo aumenta en Ponferrada. Sustracciones de bolsos, carteras o tirones son tan sólo un ejemplo de la oleada de hurtos que ha registrado la capital del Bierzo en los últimos meses, tal y como han corroborado fuentes policiales. Prácticas a las que hay que añadir la proliferación de los asaltos a garajes particulares, que si hasta hace un año prácticamente no se producían, ahora se han incrementado notoriamente. En muchos casos, el ladrón se introduce en el recinto en el intervalo de tiempo que discurre desde la entrada del vehículo hasta que se cierra la puerta automática. En otros, el intruso se cuela por el portal o, incluso, fuerza la puerta del garaje.
Una vez dentro del aparcamiento, el ladrón se lleva consigo todo aquello que tenga algo de valor, como GPS, pertenencias olvidadas en el interior del coche o radiocasetes. Objetos que, la mayoría de las veces, no tienen tanto valor como los daños que producen en el vehículo. Ocurre lo mismo con las motos, pero en este caso no sólo sustraen accesorios como cascos o baúles, sino que llegan incluso a desmontarlas para llevarse algunas piezas. No obstante, aunque esta práctica ha aumentado no llega a ser alarmante y así lo han querido destacar desde la Subdelegación del Gobierno en León. Según los datos que ellos manejan, en lo que va de verano tan sólo se han registrado siete denuncias por robos en el interior de vehículos estacionados en garajes. Un cifra que refleja las denuncias, pero no aquellos casos que no se notifican a la policía.
Lo más común es el robo en plena calle. Aprovechando las acumulaciones de gente o los descuidos, el ratero sustrae bolsos y carteras, dinero dejado en las terrazas de restaurantes o bares. Hurtos, generalmente sin violencia, pero que se han multiplicado, especialmente en zonas concretas, como Flores del Sil o el barrio de La Estación.
Los ladrones ya no son lo que eran. Si hasta no hace mucho, los ladrones dejaban la documentación o los objetos que no les interesaban en un lugar fácil de localizar, ahora lo tiran en cualquier lado, tal y como aseguraron fuentes policiales.