reportaje | s. r. gallardo
Cien años y mucha vida
María Álvarez Abad, vecina de Villamartín del Sil, se suma a la larga lista de bercianos que han alcanzado con una salud de hierro el siglo de edad
María Álvarez Abad (sentada), que acaba de cumplir 100 años, ayer con su familia.
A María Álvarez Abad, que acaba de cumplir el pasado jueves un siglo de vida, nada le para. A sus cien veranos recién cumplidos, todavía se ilusiona como una niña al verse rodeada de su familia, en la celebración de su cumpleaños. Este año es muy especial, porque sus cinco hijos le han organizado una fiesta por todo lo alto en un conocido restaurante de Ponferrada.
Aunque le falla la vista, todavía reconoce los lugares de su pueblo natal, Villamartín del Sil, donde ha pasado casi toda su vida. También a las ovejas, que son los animales a los que ha cuidado desde niña, nos cuenta uno de sus hijos. En Villamartín, María es «el orgullo del pueblo», ya que la centenaria recibió también allí una fiesta que emocionó a todos. María nació el 5 de agosto de 1910 y se dedicó toda su vida a la labranza y a sus hijos, aunque también trabajó en la mina algún tiempo. Se quedó viuda a los 44 años y también perdió a uno de sus hijos. Ahora cuenta con una prole de once nietos y once bisnietos, que la acompañaron ayer durante la celebración. Cuando alguna vez se pone triste, sus hijos le recuerdan que si no fuera por ella, ninguno de ellos existiría.
Sus descendientes le comentaron, bromeando, que le regalarían una tarta con cien velas y que debería ir practicando para soplarlas todas. «Haré lo que pueda», respondió la entrañable centenaria. El secreto de la juventud no lo desvela, pero parece que para esta mujer el tiempo corre de diferente modo. «Tiene una salud de hierro», cuentan los que la conocen. «Y un apetito envidiable», añaden.