La ocupación hotelera no sortea la crisis y se sitúa al 65% pese a ser Año Santo
Predominan las estancias cortas y los peregrinos son de albergue y bocadillo
Un turista llegando a uno de los hoteles de Ponferrada.
El sector hotelero de Ponferrada no consigue remontar la crisis. Si bien la ocupación ha mejorado levemente durante el mes de agosto, el mes de julio ha sido malo en la mayoría de los casos y se mantienen las cifras negativas del 2009, en torno a un 65% de ocupación. Ni si quiera el Xacobeo ha ayudado a levantar las reservas pese a la multiplicación de las visitas a la ciudad, algo que queda demostrado, por ejemplo, con la gran afluencia de público que ha recibido la exposición Templum Libri del Castillo de los Templarios. Los de ahora son peregrinos de alberque y bocadillo que reducen al mínimo sus gastos. Baja tanto la reserva de habitaciones como el servicio de restauración y esto pese a que en muchos casos se han rebajado los precios -”o al menos no han subido-”. Un panorama negativo que tan siquiera la Encina conseguirá mejorar; las previsiones son buenas para el próximo fin de semana pero en nada favorece que los actos centrales se desarrollen a mitad de semana.
«El año pasado fue malo y este peor», aseguró uno de los empresarios holeros de Ponferrada. Otros, en cambio, prefieren ser más optimistas y si bien apenas notan mejoría, se conforman con mantener las cifras de la campaña veraniega anterior. «Empato en junio, subo un 5% en julio y empato en agosto. Podría ser peor», resumieron desde otro de los establecimientos.
Escapadas y falta de promoción. Nadie quiere aventurarse a dar porcentajes ni cifras, pero todos coinciden en señalar que el verano se cerrará sin grandes cambios para el sector. Prevalecen las escapadas de un fin de semana o un par de días, estancias más cortas reservadas en su mayoría por familias con niños. En este sentido los empresarios inciden en la escasa promoción que se hace de los recursos turísticos del Bierzo, echan en falta campañas que contribuyan a aumentar las ventas. «La mayoría de la gente no conoce todo lo que puede ofrecer la comarca, por ello reservan tan sólo un fin de semana. No obstante en muchos casos vuelven después», afirmaron desde la gerencia de uno de los establecimientos hoteleros más conocidos de la capital berciana.
Por meses, el de julio se lleva la peor parte. Algunos lo han calificado ya como «pésimo» y eso que el mismo mes del año anterior fue ya excesivamente negativo. Agosto ha mejorado la tendencia y en septiembre no se esperan picos de subida.
Cabe ahora esperar a que con el fin de las vacaciones, la llegada a la ciudad de personas por motivos empresariales y de trabajo mejore el panorama.