La crisis asesta la puntilla a la Oxi, la única macrodiscoteca de Ponferrada
El establecimiento de ocio del puente Boeza echó el cierre el pasado fin de semana
Una de las habituales actuaciones nocturnas en la discoteca Oxi de Ponferrada.
Nació en las Navidades del 2006 después de un crudo y largo contencioso con el Ayuntamiento de Ponferrada por las licencias de actividad y con unas expectativas muy ambiciosas. Entre ellas la de convertirse en uno de los puntos de referencia de la diversión nocturna de la zona Noroeste. Cuatro años después y tras una inversión que superó los tres millones de euros, la discoteca Oxi, se despidió el pasado fin de semana de sus últimos clientes sin apenas hacer ruido.
Era la única macrodiscoteca que existía en el Bierzo y durante los dos primeros años de su funcionamiento se convirtió durante todos los fines de semana y periodos festivos en punto de reunión para varios miles de jóvenes y también adultos de toda la comarca y de algunas comunidades limítrofes.
La crisis económica generalizada, en cualquier caso, no ha sido más que la puntilla definitiva para la defunción de un negocio que por diversos factores ya hacía algún tiempo que no seguía el rumbo deseado. Así lo confirmó ayer a este periódico uno de los socios de la empresa que se encarga de la gestión de la Oxi, que mantendrá abierta sin embargo una discoteca gemela que funciona con unos resultados económicos muy distintos en Jerez de la Frontera.
Esta misma fuente explicó que tampoco resultaría descartable que la actividad de la Oxi, quizás bajo otro modelo, pueda reanudarse a medio plazo, puesto que la inversión realizada en el complejo situado en la zona del puente Boeza fue muy elevada. Por ahora, sin embargo, sí se mantendrá abierto el nuevo restaurante que funciona desde hace algunos meses en un edificio anexo al de la macrodiscoteca.
Desde el punto de vista sociolaboral, el cierre de la Oxi en Ponferrada supone la pérdida de una decena de puestos de trabajos que eran los que se mantenían en la actualidad tras la imparable caída en picado del negocio. La discoteca, que sobre todo durante los fines de semanas de mayor apogeo acogía numerosos eventos y llamativos espectáculos 'especialmente de gogos', llegó a alcanzar una plantilla de una treintena de operarios.
El recinto, con una superficie de 1.200 metros cuadrados, había convivido también bajo el recelo de muchos vecinos de la barriada del puente Boeza que de viernes a domingo se veía invadida de madrugada por una riada de jóvenes ruidosos.