Un cóctel molotov destroza la sala de rehabilitación de Asepeyo en Ponferrada
Es el cuarto caso de iguales características que se produce en el último año y medio
Los cristales de las ventanas también presentaban daños.
Un bidón con cinco litros de gasolina, dos botes de gas y dos petardos. Esta era la composición del artefacto explosivo de fabricación casera que en la madrugada de ayer causó importantes desperfectos en la sala de rehabilitación de la aseguradora Asepeyo de Ponferrada. No obstante, no hubo que lamentar daños personales. El incidente, que tuvo lugar alrededor de las tres de la madrugada en la puerta trasera del inmueble, la que da a la calle Los Frailes -"frente a los Marpa-" es el cuarto de similares características en el último año y medio en la capital berciana, siempre contra edificios significativos. Primero fue la sede de UGT, medio año después la de la Junta y seis meses más tarde la delegación de la Agencia Tributaria. Ahora, transcurrido el mismo período, una nueva explosión inhabilitó ayer el edificio de Asepeyo.
La autoría de todos estos cuatro ataques es la misma. Esta es la idea sobre la que trabaja el Cuerpo Nacional de Policía, encargado de la investigación. Como es habitual, un grupo de los Tedax de León se desplazó a primera hora hasta Ponferrada para estudiar el terreno y recabar pruebas que puedan determinar quién o quiénes han sido el autor o los autores del hecho. Al respecto, el subdelegado del Gobierno en la provincia, Francisco Álvarez, quiso transmitir «tranquilidad» a la ciudadanía, asegurando que en ningún momento se ha abandonado la investigación de los hechos anteriores y que si bien aún no se han conseguido resultados concretos, si «hay unas hipótesis y sospechas, aunque no suficientes como para poder imputar la autoría». Lo que tiene claro Álvarez es que tarde o temprano el culpable será llevado ante el juez. «Estamos hablando de un delito contra la seguridad del Estado», recordó.
Dentro del edificio de Asepeyo el panorama era desolador ayer por la mañana. La sala destinada a la rehabilitación de los asegurados estaba teñida de negro a consecuencia de las llamas que se produjeron después de la explosión y la deflagración. De hecho, los bomberos tuvieron que intervenir para apagar las llamas, ayudados por agentes de la Policía Municipal, y ventilar el inmueble. La puerta reventada, el techo derruido, cristales rotos, paredes con importantes daños. A falta del peritaje, todavía no se conoce el alcance económico.