Ponferrada rehúsa imponer una tasa nueva para las terrazas de fumadores
Riesco afirma que no se seguirá la línea de León y se mantendrá la ordenanza
Fumando junto a un calefactor a la puerta de un café.
Los establecimientos hosteleros de Ponferrada que se han apuntado a la tendencia de sacar mesas y estufas a la calle para comodidad de sus clientes fumadores no tendrá que realizar un esfuerzo extra desde el punto de vista fiscal por este nuevo tipo de terrazas. El alcalde de la ciudad, el popular Carlos López Riesco, descartó ayer que se esté ponderando o que se vaya a valorar la modificación de la ordenanza en vigor para obtener réditos fiscales de las terrazas de invierno.
«El Ayuntamiento de Ponferrada está mucho más comprometido que otros con los hoteleros. No tendrán ningún sobrecoste», significó sin citar sin embargo, por ejemplo, al Ayuntamiento de León que acaba de anunciar el cobro de cincuenta euros por velador o calefactor que se saque a la vía pública.
Riesco explicó que el permiso para el establecimiento de terrazas es anual en Ponferrada y que por consiguiente los titulares de este tipo de licencia no tendrán que efectuar un pago a mayores. «Los que pagan por la terraza de verano no lo van a tener que a hacer en invierno», descartó el primer edil. Y sin volver a referirse en particular a León, añadió: «Aquí vemos como el Ayuntamiento de Ponferrada tiene políticas reales. No vamos a aprovechar la oportunidad para recaudar más». Aunque en el propio marco comarcal ya fue el Ayuntamiento de Bembibre el primero en anunciar una modificación en las ordenanzas municipales para regular la instalación de las terrazas invernales de fumadores.
La determinación de gobierno municipal, no obstante, no ampara a aquellos establecimientos de la ciudad que saquen veladores o calefacciones a la vía pública sin haber abonado en su momento la licencia. Riesco indicó que ateniéndose en todo momento al contenido de la nueva ley, el Ayuntamiento de Ponferrada tratará también de «preservar el derecho del fumador». Aunque admitió que las primeras repercusiones del incremento de las personas que fuman en la calle ya tiene un claro perdedor, el aseo de los espacios públicos de la ciudad.
El alcalde tampoco olvidó disparar en este caso con bala política. «El ochenta por ciento de las decisiones del Gobierno tienen una repercusión negativa en las haciendas locales», se quejó. Y advirtió de que habrá que adoptar medidas adicionales en el ámbito de la limpieza pública «porque las calles se están ensuciando más». Sobre todo a las puertas de muchos bares y cafeterías donde los fumadores utilizan el pavimento como cenicero.