EL CRIMEN DE LAS VENTAS | TESTIMONIOS EN LA SALA
«Pudo habernos matado a los dos perfectamente»
Escalofriante relato de los guardias que detuvieron al autor del crimen
«Lo había cacheado por completo y de repente noté que tenía un bulto en el bolsillo derecho. Le pregunté qué llevaba ahí... y en un segundo me encontré con que me había puesto la pistola en la sien».
Uno de los dos agentes que participó en la detención de Florencio Domínguez, el autor material del crimen, relató con la voz aún temblorosa los momentos de angustia que pasó al practicar el arresto de los sospechosos en Cistierna, nueve días después del crimen de Las Ventas.
«Estábamos de patrulla rutinaria y vimos dos personas no eran de la zona y que al ver el coche oficial hacían un gesto extraño. Les pedimos la documentación y solicitamos al cuartel que comprobaran sus antecedentes y cuando estábamos registrando sus pertenencias, se produjo el incidente».
«Cuando el mayor sacó la pistola y me encañonó, yo saqué la mía y le apunté a él y mi compañero también le apuntó. Hubo unos segundos de duda y yo creo que eso es lo que nos salvó la vida. Si hubiera querido dispararnos a los dos, nos hubiera matado sin problema. Pero tuvo unos segundos de vacilación y luego empezó a temblar. No recuerdo si dejó la pistola en el suelo o si se la quitamos. La verdad es que no me acuerdo bien de aquello».
«En un primer momento, pensé que era una pistola de fogueo. Era muy pequeña, de calibre 6,5 y no daba sensación de nada. Pero luego cuando abrí el cargador, ví que estaba lista para usarla y la tenía trucada para poder disparar sin problema», explicó el agente.
«El chaval (refiriéndose al joven al que se juzgaba ayer) se quedó a un lado en el momento de la detención. No hizo nada y no lo detuvimos en un primer momento porque nos lo habíamos llevado como testigo. Lo que pasa es que cuando llegamos al cuartel confesó todo lo que habían hecho en Ponferrada y en Salamanca y cuando cruzamos los datos y vimos que lo que nos estaba contando coincidía, se les tomó declaración y ya se destapó todo».
«El otro (Florencio) actuaba con tal frialdad que lo último que pensé cuando lo estaba cacheando es que pudiera llevar un arma. Pedro sí, estaba más nervioso en todo momento y fue un poco el que nos puso sobre la pista de que podía estar pasando algo raro cuando los vimos por primera vez».
«De todas forma, no me pareció que el chaval estuviera amenazado. Se le veía que actuaba con menos decisión que el mayor, eso sí. Pero no nos pareció en ningún momento que hubiera esas amenazas y esas coacciones a las que parece ser que se alude», explicó el guardia.
Los agentes de la Guardia Civil fueron condecorados por la heroica actuación de aquella mañana junto al mercadillo de Cistierna. Tenían servicio por la noche y pese a que sus superiores les concedieron permiso para retirarse a descansar sin cubrirlo por los acontecimientos del día, decidieron mantenerse en su puesto. Y aún practicaron otra identificación más en el transcurso de la patrulla nocturna...