Una comarca víctima de los expolios
Si hasta ahora lo más codiciado de las iglesias eran sus imágenes u objetos de orfebrería y varios han sido los robos de obras de gran valor patrimonial en la comarca, ahora el fin es otro. Buscan dinero rápido, aunque sea en pequeñas cantidades, y si para eso tienen que forzar las puertas de los templos o entrar por las ventanas, lo hacen. No obstante, normalmente aprovechan descuidos del párroco o los sacristanes para llevarse consigo el botín de los cepillos cuando la iglesia todavía está abierta.
Es preciso retroceder algo menos de un año en el tiempo para recordar el último robo de alguna imagen. Fue en Villafranca del Bierzo, el pasado mes de octubre, cuando desapareció la talla de Santa Águeda de la iglesia de Santiago. Se trata de una figura de casi un metro de altura que aunque no tiene un gran valor económico, sí sentimental, teniendo en cuenta el gran número de devotos que la siguen.
No obstante, este ha sido el último de muchos. Las iglesias del Bierzo han sido desvalijadas en cuantiosas ocasiones y especialmente sangrante fue el año 2008. Entonces, en apenas siete meses la comarca vivió una oleada de robos de obras de gran valor artístico. La ermita de Santa Cruz, en Montes de Valdueza, que perdió su lápida fundacional; y las iglesias de Yebra, en La Cabrera; Santa María de Vizbayo, en Otero; San Martín, en Lombillo, y Cariseda también fueron saqueadas. Los ladrones se llevaron tallas de gran valor y orfebrería. Ahora se llevan dinero, van a lo rápido. «Son rateros no ladrones de patrimonio contratados por algún coleccionista», consideró Antolín de Cela.