Los principales daños se producen en colmenas, rara vez en el ganado

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León

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Los daños causados por el oso pardo son cubiertos por la Junta de Castilla y León si queda demostrado que la causa se encuentra en la acción del algún plantígrado. La destrucción de colmenas es mucho más frecuente que el ataque al ganado, por ello son los apicultores y no los ganaderos quienes más temor tienen a los daños económicos que puede dejar tras de sí el oso. De hecho, en el entorno de Palacios del Sil, algunos pueblos de Páramo -”como Salentinos-” y hasta Villablino se han producido constantes ataques a colmenas que se zanjan con importantes daños. El oso busca la miel, un manjar para su paladar, y suele hacerlo con nocturnidad, para pisar sobre seguro y darse un festín sin ser visto.

Hay ayudas específicas que cubren los gastos y la Fundación Oso Pardo (FOP) colabora con los apicultores, poniendo a su disposición un pastor eléctrico que disuade al animal y protege la colmena.

También cuando la víctima ha sido una res o cualquier otro tipo de ganado, la Administración autonómica dispone de subvenciones, según explicaron fuentes de la delegación de Medio Ambiente en Ponferrada. «En este caso, el proceso es mucho más rápido que cuando el ataque es de un lobo», significaron.

Es un guarda forestal quien elabora el informe que va a para a la Junta. Atendido a los daños sufrido por el animal, se concede una cantidad u otra.

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