La Junta exigirá un plan de viabilidad a LM para evitar el desmantelamiento

El comité dice que la Administración desconocía el desvío de algunos pedidos.

Palas eólicas apiladas en las instalaciones de la factoría de Santo Tomás de las Ollas.

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m. j. alonso | ponferrada
Ponferrada

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«Moderadamente satisfechos». De esta manera —en palabras del propio presidente del comité de empresa, Gabriel Garnelo— abandonaron ayer los trabajadores de LM Wind Power las dependencias de la Consejería de Empleo de la Junta, tras mantener una reunión de cuatro horas con los directores generales de Industria y Trabajo, y conseguir que el Gobierno autonómico se haya comprometido a exigir a la dirección de la compañía de palas eólicas un plan de viabilidad para conocer la situación real de la compañía. «En todo momento nos han comentado que abogan por el empleo y por evitar la deslocalización, ya que si la planta cierra no hay vuelva atrás», explicó Garnelo.

Al parecer —siempre según la versión aportada por los miembros de la plantilla trasladada hasta Valladolid— la Junta no tenía conocimiento de ciertas actuaciones que se han estado llevando a cabo en la factoría de Santo Tomás de las Ollas y se han mostrado «bastante preocupados» por lo que está ocurriendo. «Desconocían, por ejemplo, determinados desvíos de pedidos o el desmantelamiento de algunos moldes», argumentó Gabriel Garnelo. Así, con la documentación presentada por el comité en la mano, la Administración regional abrirá un nuevo diálogo con la empresa a fin de esclarecer lo máximo posible una situación que empieza a ser sangrante para los 230 trabajadores que todavía quedan en la factoría berciana.

El fin último es actuar con diligencia en caso de que la empresa vuelva a acudir a la regulación de empleo. «Lo que nosotros pretendemos es que sienten unas bases para que la Administración actúe con cautela y tutele bien este tipo de actuaciones para evitar que las empresas las utilicen en beneficio propio», explicó el sindicalista.

Con la actual ley en la mano, si hay acuerdo entre la dirección de la empresa y el comité para la aprobación de un ERE —situación que se ha dado en el polígono de la Llanada—, la Junta de Castilla y León no tiene más remedio que aceptarlo. Considerada esa parte y habiendo aceptado que el anterior comité —ahora renovado tras la dimisión del que era presidente por UGT— aceptó la marcha con incentivos, lo que la nueva dirección sindical quiere es garantizar el empleo para quienes todavía están en plantilla y permanecerán en la fábrica más allá del viernes, cuando concluye el plazo límite para la salida de quienes aceptaron las bajas. Así pues, la Junta puede hacerse cargo y en ello se ha puesto manos a la obra. «Cuanto menos se han mostrado receptivos», explicó Garnelo.

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Además de exigir un plan de viabilidad, los directores de Industria y Trabajo se comprometieron también a mediar con el Ministerio de Industria, Miguel Sebastián, para que programe cuanto antes la reunión comprometida con los trabajadores en su última visita el Bierzo.