La Junta anula la licencia ambiental de la granja porcina más grande del Bierzo

La medida certifica el fin de la explotación de Frimols, que debería hacer una depuradora.

La granja de cerdos de Frimols se ubicaba en el entorno de la localidad de Campo, entre Molinaseca y Ponferrada.

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m. j. alonso | ponferrada
Ponferrada

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La delegación territorial de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta ha dejado sin efecto la licencia ambiental concedida en el año 2008 a la empresa Exgabe S.A. —asociada a Frimols— para la explotación porcina ubicada en la localidad de Campo, entre Ponferrada y Molinaseca. Era ésta la granja que abastecía a una de las empresas de producción y venta de productos cárnicos de mayor relevancia en la comarca. Pese a que esta explotación cargaba a sus espaldas casi tres décadas de historia y era la más grande del Bierzo, la dirección se vio obligada a solicitar una nueva autorización ambiental para adaptar las instalaciones a la normativa. La licencia quedaba supeditada a la construcción de una depuradora para purines en la que era necesario invertir más de 1,2 millones de euros, inasumibles en el contexto económico actual, según explicaron ayer fuentes de la compañía.

Ante la imposibilidad de conseguir la financiación necesaria y asumiendo —explicaron desde la dirección— que «la rentabilidad del negocio no garantizaba tal inversión», Exgabe determinó el cierre de las instalaciones hace ya seis meses. Con él, una decena de trabajadores se vio abocada al paro tras la presentación de un expediente de extinción de empleo. Ahora, la decisión de la Junta —argumentada en la no solicitud en tiempo y forma de la autorización de inicio de actividad y no haber ejecutado las medidas correctoras impuestas— certifica el final de una granja con autorización para 840 cerdas de ciclo cerrado y 18 berracos, lo que la convierte, incluso, en una de las más grandes de Castilla y León, ya que actualmente las licencias no se conceden para más de 750 cerdas de ciclo cerrado.

«La granja cumplía con todas las condiciones sanitarias y de ganadería, pero en materia ambiental tenía déficits. Al no disponer de un terreno de 300 o 350 hectáreas donde el purín pudiera usarse como abono, nos obligaban a habilitar una depuradora», detallaron fuentes de la empresa. Cumplir con los parámetros de la Junta y de la Confederación Hidrográfica Miño Sil era imposible y así lo dejaron constar en Medio Ambiente ya en el año 2009, además de solicitar una prórroga hasta que la situación económica cambiase. Ampliación de plazo denegada por la Administración y que ha llevado decididamente a un cierre que parece irreversible.

Y es que, desde que el pasado mes de mayo la Junta de Castilla y León ordenara el cese de la actividad, el desalojo de la explotación y medidas de restauración, Frimols se abastece a través de otros canales de producción ajenos, ya no propios. Retomar la actividad sería muy costoso. «Volver a hacer un ciclo de este tipo es muy complicado», aseguraron desde la dirección, recordando que además de ser granja de animales, la explotación contaba con su propia fábrica de piensos.

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No obstante, contra la resolución podrá interponerse recurso en el plazo máximo de un mes.