El acusado del incendio de Ancares logra plaza de celador en Peranzanes

Temor en la zona tras la designación de la Junta pese a estar suspendido de empleo.

El celador imputado, el pasado 26 de octubre, camino de los juzgados de Ponferrada.

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Ponferrada

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La sucesión de incendios que calcinaron a principios de octubre la zona de Los Ancares entre Villafranca y Campo del agua no acaban de apagarse en el terreno judicial y administrativo. El celador de la Junta en la zona, Alberto García González, que acabó detenido e imputado por esa serie de siniestros ha obtenido de nuevo una plaza en otra vertiente de la sierra ancaresa, en la zona de Peranzanes.

El celador acusado de los incendios fue suspendido a principios del mes de noviembre de funciones, como confirmó en una visita a Ponferrada el propio consejero de Medio Ambiente, Antonio Silván. Pero dos semanas después, el pasado 23 de noviembre, la Consejería de Hacienda de la Junta de Castilla y León publicó su selección como celador para la zona mencionada.

Alberto García se encuentra en libertad bajo fianza y los propios vecinos y pedáneos del área de Villafranca habían solicitado su traslado. El imputado abonó tras prestar declaración en el número 7 de Ponferrada los 10.000 euros de fianza que le había impuesto su titular por un presunto delito de incendio forestal.

Medio Ambiente dice no. Fuentes de la Consejería de Medio Ambiente certificaron ayer a este periódico la selección de García para el área de Los Ancares. Significaron no obstante que este departamento no puede intervenir en el proceso llevado adelante desde Hacienda. Pero sí indicaron que no se prevé que el celador pueda incorporarse en ningún caso a la nueva plaza en tanto el proceso judicial en el que se verá inmerso no se resuelva.

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El propio alcalde de Peranzanes, el socialista Vicente Díez, al conocer la situación ya adelantó ayer su contrariedad y la de la mayoría de sus vecinos ante la posibilidad de que pudiera materializarse el traslado al aparcarse la suspensión de funciones. En los incendios que se le atribuyen al celador resultaron abrasadas más de 300 hectáreas de monte en un espacio declarado en buena medida Reserva de la Biosfera de los Ancares. Las llamas calcinaron una importante mata de roble, acebo y brezo y en el algún momento fue preciso decretar el nivel 2 de alarma por su cercanía a las pequeñas aldeas de Villar de Acero, Balouta, Porcarizas y Campo del Agua.