Quince mil platos de lentejas

El Hogar del Transeúnte San Genadio atiende a un 24% más de personas. Mañana será reconocido como socio de honor del IEB junto a Cáritas y Banco de Alimentos.

Ponferrada

Creado:

Actualizado:

No falta un plato de lentejas en el Comedor Social del Centenario, que este año ya ha dado de comer a 15.600 personas en Ponferrada. Lentejas y pollo. Y fruta de postre. Ese era el menú de ayer, día de la Inmaculada de un año donde la crisis económica ha aumentado en un 20 por ciento el número de personas que acuden al comedor de la calle Paraisín y al Hogar del Transeúnte San Genadio, ambos dependientes de la parroquia de La Encina, para comer un plato caliente y dormir bajo techo.

«A dormir vienen los que están de paso, pero a comer viene cada vez más gente de Ponferrada», contaba ayer Fran, el encargado de recibir a quienes acuden a un comedor donde 40 voluntarios suelen turnarse para hacer la comida. Las lentejas de ayer las prepararon María del Mar Canchero y la irlandesa Emma Nolan, que sólo lleva dos meses en la ciudad dando clases de inglés y ya colabora con la institución parroquial.

El Hogar del Transeúnte con el que colaboran recibirá hoy el nombramiento de socio de honor del Instituto de Estudios Bercianos (IEB) junto al Banco de Alimentos del Sil y Cáritas en un acto que tendrá lugar a las 12.00 horas en la Casa de la Cultura de Ponferrada. El premio es todo un síntoma, por no decir una señal de alarma, del deterioro social que está causando una crisis que dura tres años.

Las cifras hablan por sí solas. Acuden más personas al comedor social de la calle Paraisín y más familias reciben ayuda en sus domicilios. El Banco de Alimentos del Sil reparte comida en la actualidad a más de 4.500 personas en el Bierzo, Laciana y Valdeorras. Cerrará el año, según sus responsables, repartiendo 1,2 millones de kilos de alimentos (frente al millón del 2010) por un valor de tres millones de euros. Y todo con donaciones de empresas, distribuidores y particulares.

Cáritas, explica su responsable en Ponferrada, José Antonio Prada, también ha incrementado su actividad hasta llegar a 495 familias. «El mayor incremento, cuando pasamos de noventa o cien familias a cuatrocientas, se produjo el primer año de la crisis. Lo peor del último año es que la situación de algunas de esas familias se ha agravado y es más trágica», aseguraba Prada. «Antes, la gente podía sobrevivir trabajando en alguna chapuza, pero ahora ni eso», añade.

«El nivel de pobreza ha cambiado, ya no son sólo familias desestructuradas», confirma la presidenta del IEB, Mar Palacio, para justificar el triple reconocimiento. «Son asociaciones que hacen lo que no hacen las instituciones, quizá por están más cerca del ciudadano».

No es de extrañar que el número de transeúntes, eufemismo que oculta la palabra vagabundo, también aumente. El centro parroquial solía dar cama a «ocho o diez personas» cuando Fran comenzó a trabajar allí hace cuatro años. Este invierno, hay días en que está cerca de colgar el cartel de lleno y el edificio tiene 22 camas. Aunque el mayor incremento de la actividad procede, cuenta el rector de La Encina, Antolín de Cela, de residentes en Ponferrada.

Cargando contenidos...

El comedor social, eso sí, no admite a menores. Ninguna familia puede sentarse a comer con sus hijos. Y el Hogar tampoco es un hotel. A las 20.00 horas, quienes quieran ocupar una cama tienen que estar a las puertas del centro para dejar sus pertenencias. Y las 21.45 es la hora límite para acceder al edificio. Después, se cierran las puertas.