El Mercado de Abastos resiste la crisis y supera el 2011 sin caída en las ventas
Los comerciantes se muestran satisfechos y notan un repunte durante la Navidad.
Los clientes no han dejado de acudir diariamente a la plaza de abastos de Ponferrada.
Quizás por ser el mercado de toda la vida, la plaza de Abastos de Ponferrada mantiene a su clientela y con ella las ventas, especialmente en Navidad. No ha sido mala la campaña para los comerciantes de un recinto sobre el que pesa ahora un proyecto de modernización en el que el Ayuntamiento de Ponferrada sigue trabajando, junto a la patronal empresarial berciana, y por el que parecen haber mostrado interés ya varios empresarios. Al menos así lo manifestó ayer el portavoz de los comerciantes, Carlos Rivera.
Lo que se pretende es dar una utilidad a los puestos que están cerrados, implantando nuevas empresas innovadoras, con productos típicos, puestos de degustación o los conocidos gastrobares. Pero mientras esto llega —para lo que habrá que esperar meses—, los comerciantes de la plaza de Abastos mantienen el tipo y no han vivido un 2011 especialmente crítico. De hecho, ninguno de los puestos ha cerrado sus puertas. Al contrario, ha abierto una nueva carnicería, por lo que suman ya 80 negocios. «Los clientes han respondido como siempre. Tenemos que pensar que este mercado siempre existió, siempre ha estado aquí», explicó Carlos Rivera, satisfecho con el dinero que se ha movido en las últimas semanas.
Sin entrar en cantidades concretas, Rivera aseguró que no han notado «un gran bajón» y que las últimas semanas han sido buenas. De hecho —significó— «el día de Nochebuena, la plaza estaba a rebosar» Y es que ellos tiene la baza de la tradición y la cercanía al cliente y eso es lo que mejor saben explotar. Una táctica que parece que funciona. «Nuestros clientes nos siguen comprando y nosotros seguimos atendiendo como algo personal, no con el marketing de otras empresas. Aquí vienen a su casa», puntualizó el portavoz de los comerciantes, que ha notado, además, un cambio en el consumo. Ya no se va a lo bonito, el cliente huye de las florituras y busca productos de calidad y económicos. «Han vuelto a recuperar lo tradicional. Con la crisis se han dado cuenta de que es mejor comprar un producto menos elaborado. Por ejemplo, sale más rentable comprar un jamón entero que al corte y aquí pueden conseguir estas cosas con mayor facilidad», explicó.