La Junta será muy celosa con el impacto visual de la gran cantera de Las Médulas
Comienza a abordarse el expediente de legalización que persigue ahora Catisa.
La macrocantera de Catisa impacta a los ojos de los turistas que se asoman a Las Médulas desde el mirador de Orellán.
Catisa no tendrá fácil legalizar su macrocantera de Las Médulas. El expediente de legalización de la explotación en el corazón del Patrimonio de la Humanidad será analizado «escrupulosamente, para que no se escape nada», por los técnicos y los arqueólogos de la Junta de Castilla y León, según confirmó ayer el delegado territorial, Guillermo García, quien hizo hincapié en que están involucrados en este proceso los jefes de los servicios de Industria, Cultura, Medio Ambiente y Fomento. «Hay que tener en cuenta algo muy importante, que la zona está declarada Patrimonio de la Humanidad», apuntó el delegado, quien precisó que, por este motivo, uno de los aspectos que se vigilará será «el impacto visual de la explotación en este entorno», que cuenta con la declaración de la Unesco desde 1997.
A pesar de que una orden judicial ha decretado la paralización de la cantera, que abre un mordisco frente al mirador de Orellán, la actividad extractiva continúa y la explotación se extiende por más de 63 hectáreas. Los administradores concursales del grupo Martínez Núñez, insisten en legalizar la situación del yacimiento de áridos que carece de la preceptiva licencia ambiental, después de que una orden del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León desestimara en el 2010 los recursos de apelación de la empresa y del Ayuntamiento de Carucedo contra la orden de paralización. La ampliación de la explotación también está bloqueada, ya que el juzgado número 2 de los Contencioso Administrativo de León volvió a ratificar por escrito que las alegaciones presentadas al respecto chocan con la legalidad.
Carga subjetiva. El delegado se reunirá hoy con los jefes de los cuatro servicios territoriales implicados en el expediente de Catisa y el próximo 29 se trasladará a la comisión territorial, que reclamará a la empresa una estimación de la incidencia de la cantera sobre el patrimonio arqueológico y etnográfico, ya que se encuentra en pleno espacio natural de Las Médulas. Este trámite deberá cumplirse, de igual manera que la prospección arqueológica. «Si la comisión de Patrimonio Cultural dice no, se acabó el problema y si no hay que darle la autorización a la empresa, no se le dará. Así de claro y tajante», sentenció Guillermo García, ante un proceso «con una carga subjetiva importante, porque la cantera está enclavada en un paraje Patrimonio de la Humanidad».