La lamprea acerca a Dios
Las Pallozas abre sus novenas jornadas de Cocina Monacal.
Los protagonistas de la cata de presentación en Las Pallozas, sosteniendo un plato de lamprea.
La lamprea es un pez de lo más primario, milenario y su boca ventosiforme llega a suscitar un cierto rechazo. Pasado por la cocina de los monjes de Herbón se convierte en un bocado de emperadores o incluso de dioses. Así se presentaron ayer en Las Pallozas de Carracedelo las novenas Jornadas de Cocina Monacal que celebra este establecimiento berciano, pegado al monasterio de Carracedo.
La lamprea al estilo gallego de Herbón no podrá encontrarse en el menú de las jornadas, que se desarrollan en este restaurante durante todo el mes. Pero sí la mano divina con la que los monjes han tratado siempre todos los recursos de la tierra, el mar y el aire. En este caso, sobre entrantes como las mollejas de ternera a la cerveza, los pimientos fritos rellenos de garbanzos fríos; o en segundos como el cordero asado con tomillo y miel, el bacalao con verduras y cremosa de patatas o el venado con castañas y pasas.
En la degustación de presentación actuó como mantenedor el periodista Antxon Urrusolo, pero también fray Amigo, miembro de la congregación franciscana de Santiago de Compostela, donde el convento de San Francisco, que este año colabora en la difusión gastronómica, se ha reconvertido en un atractivo hotel monumento.
El gerente de Las Pallozas, Javier Fernández, actuó como anfitrión, en un acto en el que también participó en representación del Consejo del Bierzo, José Ramón Cerezales. Las jornadas incluyen postres deliciosos y vino, por un precio de 25 euros.