Restaurar 571 escombreras en el Bierzo llevará «décadas», avisan los expertos
Las jornadas sobre recuperación de zonas degradadas reúnen a 95 investigadores.
No es cuestión de meses, ni de años, sino de «décadas». Así lo advirtió ayer el responsable del Plan Director para la restauración de las zonas degradadas por la minería del carbón en el Bierzo, el científico del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) Avelino García, que ayer participó junto a otro centenar de expertos en la primera sesión de las primeras Jornadas sobre restauración ecológica organizadas en Ponferrada por la Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden).
Un centenar de expertos de distintas universidades, instituciones y empresas privadas, comenzaron ayer las sesiones de unas jornadas que se prolongarán hasta el próximo viernes en la sede central de la Ciuden y que servirán para elaborar un manual de buenos usos en la restauración y una red nacional de investigadores.
Las ponencias abordarán la situación de las antiguas explotaciones de plata en Guadalajara, las técnicas de restauración de turberas en Canadá y las labores para reintegrar las escombreras de las cuencas mineras del Bierzo que ha emprendido la Ciuden. Y al menos en el caso del Bierzo, habrá que armarse de paciencia, especialmente porque existen muchas «escombreras huérfanas», generadas por empresas mineras que ya han desaparecido y de las que nadie se responsabiliza. «Es el legado histórico» de la actividad minera, definió García.
Se trata de hasta 571 escombreras, según el inventario incluido en el Plan Director, que ocupan una superficie de 5.031 hectáreas, o lo que es lo mismo, el 5,6 por ciento del territorio del Bierzo. La situación de las escombreras especialmente sangrante en municipios como Fabero, donde la actividad de la Gran Corta ha hecho que sus 37 escombreras catalogadas sumen 1.447 hectáreas y supongan el 26,6 por ciento del territorio municipal. Torre del Bierzo, con 157 escombreras ocupando 854 hectáreas (el 7,2 por ciento del municipio) e Igüeña, con 184 zonas degradas de 820 hectáreas en total (cuatro por ciento) son otros dos municipios claramente degradados por la minería del carbón.
Los expertos señalan que el éxito de la recuperación de la vegetación en las áreas perjudicadas por la actividad minera pasa por «convertirse en aliados de los procesos naturales», aseguró García. «En la medida en la que conozcamos cómo funcionan esos procesos podremos ir avanzando y redundar en algo que creemos que se ha hecho mal hasta ahora, que es hacer restauraciones que a la vuelta de la esquina no funcionan», añadió.
El responsable del Plan Director de restauración de escombreras en el Bierzo insistió en que «no se puede empezar la casa por el tejado», plantando árboles que no arraigan por falta de nutrientes y es necesario trabajar con paciencia. «habitualmente hay prisas, porque queremos ver una postal en lugar de trabajar en algo que es más complejo como la integración de una zona degradada en un paisaje natural», advirtió Avelino García.