Los manjares del cenobio
El Medieval de Carracedelo se despidió anoche con una cena al aire libre en el monasterio de Carracedo.
La cena medieval reunió anoche a 230 comensales al aire libre, en el entorno del monasterio de Carracedo.
Comieron empanada, chicharro en escabeche y pollo. Lo hicieron vestidos con trajes medievales bajo un cielo oscurecido por nubes de lluvia. Y fueron 230 los comensales que se sentaron anoche a la mesa, en la pradera del monasterio de Carracedo para despedir el Medieval de Carracedelo.
Ejerció de mantenedora, en una fiesta que ya cumple catorce ediciones y que se ha convertido en un clásico del verano en el Bierzo (IEB), la presidenta del Instituto de Estudios Bercianos, Mar Palacio, que ayer hizo doblete porque antes se había pasado por el festival poético Versos en el Hayedo, que se celebraba en Busmayor. Palacio agradeció la invitación al IEB y recordó que siendo la defensa del patrimonio berciano uno de los objetivos de la asociación cultural que preside, su presencia en Carracedelo era oportuna.
La mantenedora, que hizo un repaso por la historia del cenobio que los acogía, no dejó de elogiar al monasterio de Carracedo como «un ejemplo de cómo se puede recuperar el patrimonio».
La fiesta organizada por el Ayuntamiento tuvo a la teniente de alcalde, Mari Cruz de Miguel como máxima representante municipal. En el exterior del monasterio, una exposición etnográfico mostró a los visitantes utensilios y aperos tradicionales. Y los Caballeros de Úlver, se encargaron de montar un verdadero campamento militar medieval para ofrecer exhibiciones de tiro con arco y esgrima medieval.