La Fundación Valdés justifica la tala porque los árboles dañaban a las casas
Una comunidad de vecinos había denunciado y afectaban a la casona de Fustegueras.
Árboles talados en el patio de la casona de los Valdés en Ponferrada, el pasado lunes.
«Hemos respetado lo que se podía respetar», decía ayer el presidente de la Fundación Valdés, el párroco de San Ignacio, José Antonio Arias, para justificar la tala de árboles en la finca de la casa natal de la familia Fustegueras, cuyo legado administra, en el casco antiguo de Ponferrada. Arias no se mostró preocupado por la queja que la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo ha presentado en el Ayuntamiento y explicó que ha sido precisamente una denuncia de una comunidad vecinal cuyo patio colinda con el de la finca entre la calle Paraisín y Los Jardines lo que ha llevado a la Fundación Valdés a talar árboles que en ningún caso eran centenarios.
«Son unos ciruelos bravos, unas acacias y una higuera que estaba levantando el mirador de la casa (de los Fustegueras) con las raíces. Y teníamos que limpiar aquello porque había peligro de incendio», explicó Arias. Los árboles talados, insistió, habían nacido en la finca «espontáneamente, amenazaban el muro de la finca y también estaban afectando a la propiedad del edificio de vivienda más próximo a la finca, junto a la vieja casona de los Alija, lo que llevó a los vecinos a presentar una denuncia para que la fundación actuara.
José Antonio Arias recalcó que la limpieza de la finca próxima al Ayuntamiento ha respetado el tilo y el ciprés y lamentó las críticas de aquellos «ecologistas de salón» que cada vez que alguien corta un árbol «piensan que están atentando contra la humanidad».
El presidente de la Fundación Valdés —que administra las propiedades que legó a Ponferrada Miguel Fustegueras Álvarez Valdés y en la que participan las parroquias de la ciudad y el Ayuntamiento— no teme a las acciones de la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo, que están dispuestos a acudir a la Junta de Castilla y León y a los tribunales sin en el gobierno local no les hace caso. «Que vayan al juzgado y si creen que tienen derecho a hacerlo, que nos denuncien. Nosotros hemos actuado en conciencia y no es algo que no nos haya costado dinero», manifestó.
Arias reiteró que la tala del pasado lunes tampoco ha afectado a árboles de valor, a pesar de que la Asociación de Vecinos ha calificado de «tropelía y salvajada» la limpieza de la finca emprendida por la Fundación Valdés. «No se ha quitado nada de importancia. Y no deja de ser una propiedad privada», recalcó.