Los Ancares arden de nuevo con un incendio que llegó a amenazar Pereda
La Junta alertó a la UME para controlar el fuego que comenzó cerca del cementerio.
Cinco helicópteros y 125 personas trabajaron ayer.
A las 16.18 se registró la primera llamada que alertaba de un incendio cerca de Pereda de Ancares. Decían que las llamas empezaban cerca del cementerio y en poco tiempo el fuego cercó la localidad, con lo que la Junta llegó a declararlo nivel 2. Casi un centenar de efectivos del servicio antiincendios autonómico trabajaron durante el día en las tareas de extinción, a las que después se sumaron una treintena de los militares de la UME, que salieron de la base de Ferral cerca de las 19.00 horas. Los militares permanecieron durante toda la noche vigilando el fuego y al cierre de esta edición el foco continuaba activo y devorando el monte, compuesto de matorral, robles y abedules.
Los Ancares se habían librado este verano de las llamas y justo el día que comienza el otoño se declara un nuevo foco en este singular entorno, con el marchamo de Reserva de la Biosfera. El año pasado, el fuego calcinó 305 hectáreas y un celador del monte está siendo juzgado como autor del incendio.
Ayer, las llamas arrancaron cerca de la carretera, en la zona del cementerio, y el viento que soplaba del sur lo fue acercando al pueblo, tal y como explicó el alcalde, José Antonio Álvarez Cachón. «Hay zonas de monte que se han quemado a su aire porque la prioridad era el pueblo y no había medios suficientes para todo», precisó para explicar que hay varias áreas afectadas, como los valles de Río Seco. En el parte de la Junta, aunque se desconoce cuál es el origen exacto, ya consta que es intencionado.
Cinco helicópteros, dos bulldozer y dos autombombas formaban parte ayer de las tareas de extinción junto con la nodriza, un vehículo ligero, un todoterreno Vamtac, tres autobombas, un vehículo de transmisiones y un camión parque de la Unidad Militar de Emergencias. Los bomberos de Ponferrada aportaron a mayores una autobomba y un vehículo ligero. Todo ello con cerca de 125 efectivos humanos que trabajaron intensamente en las tareas para controlar las llamas.