FABERO
Invierten 2,5 millones en mejorar el riego y la CHMS les deja sin agua
Un centenar de regantes pierden la concesión tras 20 años .
Imagen de archivo de una conducción de riego.
Diecisiete kilómetros de canalizaciones para regar 250 hectáreas de algo más de un centenar de regantes y con un coste de dos millones y medio de euros. Son cifras que se refieren a la comunidad de riego de las pedanías de Lillo del Bierzo y Otero de Naraguantes, en el municipio de Fabero, y que han dejado de tener sentido porque después de veinte años de concesión, la Confederación Hidrográfica del Miño Sil (CHMS) ha rechazado la solicitud para renovar el aprovechamiento de 140 litros por segundo en los arroyos Abeseo, Porroneo y Anllarinos.
El anterior comisario de Aguas adjunto de la CHMS firmaba a mediados de septiembre una resolución denegando la renovación de la concesión. «La solicitud en los términos en los que está formulada no es compatible con el Plan Hidrológico Norte I, debido a que los caudales medios mensuales circulantes previsibles en periodo de estiaje (julio, agosto, septiembre) en la unidad hidrológica en la que se encuentran las captaciones son inferiores al caudal mínimo medioambiental», argumenta la resolución a la que ha tenido acceso este periódico. La CHMS advierte además a los regantes de que «deben abstenerse de derivar aguas derivar aguas sin haber obtenido la percepción de este Organismo».
Los representantes de los regantes han preferido no realizar declaraciones porque todavía confían en alcanzar un acuerdo con la CHMS sin tener que recurrir la resolución. En su día, los socios llegaron a ofrecer un rebaja de la petición de caudal para conformarse con 126 litros y 60 litros en los meses de verano.
La decisión de la CHMS deja claro que cabe interponer un recurso potestativo de reposición ante el presidente de la Confederación o un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.
De momento, la negativa a renovar una concesión que data de diciembre de 1990 ha dejado sin uso unas canalizaciones subterráneas que llevan menos de seis años funcionando, una vez concluidas unas obras que costaron 2,5 millones de euros.