Acepta una condena de un año y medio de prisión por corrupción de menores
El imputado tenía en sus ordenadores «fotos y textos de alto contenido sexual».
La vista oral se celebró a puerta cerrada en la Audiencia Provincial de León.
Un joven berciano de 28 años de edad aceptó ayer una condena de un año y medio de prisión tras reconocerse ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial como autor de un delito de prostitución y corrupción de menores, después de ser detenido a raíz de una operación iniciada en abril del 2009 y al final de la cual se le halló en posesión de material de alto contenido sexual consistente en fotografías y textos que guardaba en un ordenador portátil y en un PC.
El juicio, señalado para la mañana de ayer, no tuvo que llegar a celebrarse al alcanzar un acuerdo de conformidad las partes. La representante del Ministerio Fiscal accedió a rebajar la pena que pedía de cinco años de prisión a uno y medio y la defensa hizo valer en parte sus tesis, de acuerdo a las cuales el procesado presentaba un cuadro psicológico con patologías por las que podía caber la exención de la pena. Finalmente las partes acordaron que la pena definitiva fuera de 18 meses de prisión.
De acuerdo a la descripción correlativa de los hechos que presentaba la acusación pública, el procesado era perfectamente consciente de lo que hacía y con la intención de satisfacer sus deseos sexuales guardaba en un ordenador portátil y en un PC así como en un disco duro Woxter fotografías de menores de edad «de marcado carácter sexual» que había puesto a disposición de varios usuarios.
Tras proceder a registrar legalmente su domicilio en Ponferrada con una orden obtenida por vía judicial se encontraron numerosos archivos en los que aparecían menores que no llegaban a los 13 años y a los que se sometía a un trato «especialmente degradante» que se habían obtenido a través de los programas Messenger y Ares.
De cinco años a 18 meses
Por todo ello, la Fiscal propuso una pena de cinco años de prisión que finalmente, en virtud de las circunstancias que concurrían se rebajó a un año y medio de prisión bajo la premisa de aceptar que el imputado presentaba un cuadro médico en el que se podían incardinar algunas de las circunstancias atenuantes de carácter muy cualificadas.
La defensa sostuvo que el acusado solamente había realizado la descarga de los archivos «que había compartido ocasionalmente» pero sin participar en la elaboración de los mismos. También destacó su interés por colaborar con la investigación en el momento en el que se le requirió y puso a disposición del Grupo de Menores de la Policía Nacional numerosas direcciones de correo y teléfonos de personas que participaron.
Trastornos múltiples
A la vez, el letrado defensor aportó un informe médico en el que se demostraba la existencia de un trastorno de personalidad esquizotípica en su defendido, que también era víctima de un trastorno de pensamiento, de personalidad por evitación, una depresión mayor y otro trastorno esquizoide, así como problemas de ansiedad, estrés post-traumático y trastorno bipolar distímico.
A criterio de los peritos, no obstante, no presentaba alteraciones de inimputabilidad y aunque se reconocía el delito por parte de la defensa, se solicitaba la exención y la libre absolución. Tras el acuerdo, el letrado defensor aceptó la pena.