Malestar en el barrio de los Judíos por filtraciones de aguas fecales
Vecinos de la avenida de América denuncian los vertidos y malos olores.
El agua fecal se extiende por el suelo del sótano formando grandes charcos.
Lo han puesto en conocimiento del Ayuntamiento de Ponferrada y de la concesionaria del servicio de aguas, Aquagest, presentando incluso una reclamación por escrito, pero siguen sin recibir una solución. Desde el pasado mes de agosto sufren los problemas derivados de la filtración de aguas fecales —principalmente los malos olores que afectan a todo el edificio— en su bodega y afirman que la situación ha llegado ya a un límite insostenible por el que no pueden abrir las ventanas que dan al patio comunitario para evitar que el mal olor se apodere de las estancias habitadas y se ven obligados a mantener completamente cerrada la bodega. Vecinos del número 9 de la avenida de América, en el barrio de los Judíos, uno de los más populosos de la capital berciana, han mostrado su malestar, llevando su indignación más allá del registro municipal.
«Llevamos así desde agosto, estamos a mediados de octubre y seguimos igual. Esto es una vergüenza», aseguró la principal afectada, relatando que a principios del mes de septiembre, «justo antes de las fiestas de la Encina», un técnico se personó en el inmueble para tomar muestras de las filtraciones. Análisis que concluyeron que efectivamente lo que irrumpía en esta bodega privada procedente de la calle general eran aguas residuales de los sumideros. No obstante, sólo el aspecto que presenta el vertido y el mal olor son pruebas suficientes de ello. De momento, sólo se han localizado en una de las bodegas, pero de no poner remedio, los vecinos de la zona temen que el problema se agrande.
«Lo que ha quedado claro es que esos vertidos no proceden de nuestro desagüe, porque el nuestro vierte hacia la calle de atrás, así que tiene que ser el de la general», explicó la propietaria de la bodega anegada por un importante número de charcos con aguas sucias. «Es un foco de infección, el olor ya se nota en la escalera y se nos han estropeado algunas de las cosas que guardamos en ese trastero», se lamentó. Incluso el suelo ha sufrido daños. «Hay varios charcos que van siendo más grandes a medida que pasa el día y que además están haciendo hoyos en el suelo», describió. La causa pudiera ser la rotura de una de las tuberías, por lo que es necesario romper la acera a la altura de este inmueble para localizar la avería y taponar la fisura.
«Hace ya dos meses que estamos esperando a que venga a arreglar esto. Dicen que van a venir pero aquí no se presenta nadie pese a que ellos saben perfectamente que lo que entra aquí son aguas fecales», reclamaron los afectados.