La policía impide el acceso al mercado de abastos a los comerciantes morosos

La deuda global había alcanzado los 80.000 euros y el 75% de los puestos no pagaban.

Varios agentes de la Policía Local conversan con la propietaria de uno de los puestos ambulantes del mercado.

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m. j. alonso | ponferrada
Ponferrada

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La situación era insostenible y había que tomar medidas. Desde el pasado mes de agosto el Ayuntamiento de Ponferrada venía avisando a los comerciantes morosos del mercado de Abastos de que se impediría el acceso a la Plaza a todos aquellos que no pagaran la cuota establecida y el día escogido fue ayer. Varios efectivos de la Policía Local cercaron a primera hora de la mañana el perímetro del mercado para impedir la entrada al mismo a todo aquel que no mostrara el recibo. Y es que según explicó el concejal de Desarrollo Económico, Emilio Cubelos, cuando ellos tomaron las riendas del gobierno local, la deuda global de los propietarios de puestos que no cumplían con su deber de pago ascendía a 80.000 euros. Prácticamente el 75% de los recibos estaba impagados. Una cifra escalofriante a la que había que poner límite y que además desencadenó una serie de protestas de parte de los regentes de comercios ambulantes que sí estaban al día.

«Lo único que se ha hecho es establecer un dispositivo de la Policía Municipal pero no para que nadie se sintiese acobardado, sino simplemente porque tenían que presentar los recibos y lógicamente el que no pudiese presentar esos recibos no iba a entrar», explicó Cubelos, detallando que todos los comerciantes fueron avisados de tal acción y que, de hecho, en la última semana la deuda global de 80.000 euros se ha reducido en un 60%, de tal modo que a última hora de la mañana de ayer tan sólo un 15% de los 350 puestos que tienen licencia seguían en la lista de morosos.

En el mercado de Abastos, las cuotas —que pueden ser anuales, semestrales o trimestrales— dependen del tamaño del puesto. Se paga aproximadamente cien euros por el metro lineal. No obstante, «el coste no era el problema», aseguró el edil de Desarrollo Económico. «El problema era que la gente se había acomodado. Una acomodación que venía ya desde hace mucho tiempo y, lógicamente, alguien tenía que ponerle el cascabel al gato», añadió.

El papel de los agentes municipales fue sencillo. Recorrieron el mercado solicitando a cada comerciante el correspondiente recibo. Quien lo presentaba podía proseguir con el montaje del puesto, quien no tenía que dar marcha atrás. Fueron varios lo que abonaron la cuota en la misma mañana para poder seguir adelante con su jornada de trabajo.

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