Fiesta en torno al maceración en el Palacio de Canedo

. Pablo Ossorio, que ejerció de mantenedor, destacó a la mencía como eje de futuro del Bierzo .

Ossorio, José Luis Prada y el enólogo José Manuel Ferreira, brindando el maceración.

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m. c. canedo | Arganza
León

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El popular bodeguero José Luis Prada presentó anoche, con una gran fiesta en sus instalaciones del Palacio de Canedo, su primer vino de la campaña, el Maceración 2013. Los festejos, que cumplían su décima edición, lograron congregar a más de un centenar de personas.

La cita contó este año con el enólogo berciano Pablo Ossorio como mantenedor, quien destacó las bondades de los caldos maceración y abogó «por el enorme potencial de los vinos del Bierzo, que cuentan con el respaldo de los críticos».

A su juicio, «el vino del Bierzo va a más, y la mencía es la uva sobre la que gira ese futuro. Los vinos del Bierzo tienen un presente y un futuro muy prometedor», según apuntó el mantenedor.

En la popular fiesta del vino joven , el empresario José Luis Prada ‘A tope’ recalcó su apuesta por la elaboración de vinos jóvenes con uva mencía «sin menosprecio de los reservas y crianzas, porque una mencía en juventud es inigualable», señaló durante los festejos.

Prada sacará al mercado este año 22.000 botellas de su maceración carbónica, un caldo «suave y aterciopelado como el río Nilo suave a través del desierto», aseguró Prada. Este nuevo vino fue embotellado hace diez días e iniciará, a partir de la próxima semana, una gira para presentarse en Valladolid, Pozuelo de Alarcón, León y Salamanca.

«No nos dejamos llevar por la crisis, hay que seguir con esfuerzo, lucha y sacrificio y hay que beber vino para mirar a la vida con alegría», defendió el bodeguero José Luis Prada.

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La décima fiesta del vino joven del Palacio de Canedo repartió entre los asistentes al acto castañas asadas, con patata asada, bollo preñao, y de postre crema de limón y magdalena de castaña. Todo ello regado con una copa de vino maceración, cumpliendo con una antigua tradición de los pueblos de la comarca, por la que los mayores se reunían en torno al fuego y un buen magosto para catar el primer vino de la cosecha.