El Bierzo registra a la semana 5 delitos de tráfico vinculados al consumo de alcohol
Beda achaca a esta misma causa que se produzca un caso semanal de malos tratos. .
El abuso del alcohol constituye un grave problema de salud pública.
Accidentes de tráfico y violencia de género provocan al año un número importante de víctimas mortales y en buena parte están motivadas por el consumo abusivo de alcohol. Esto es lo que se desprende de un estudio elaborado por el centro de tratamiento contra el alcoholismo de Beda Bierzo a raíz de la celebración en Ponferrada de un curso en el que dos expertos de la Uned ofrecieron una visión amplia de lo que constituye un grave problema de salud pública con importantes consecuencias sanitarias y sociales. Las conclusiones de dicho curso son rotundas. En una población como la berciana se atienden, de media, cinco delitos a la semana en los que tráfico y alcohol están vinculados. Asimismo, se contabiliza una media de un delito semanal de violencia de género en el que el agresor actuó bajo los efectos del alcohol.
Los datos son escalofriantes e invitan a la reflexión, teniendo en cuenta que el 45% de los fallecidos por accidente de tráfico había consumido alcohol. Además, el inicio en el alcoholismo es cada vez más temprano y ha quedado demostrado que un porcentaje importante de los jóvenes que abusan de la bebida serán alcohólicos de adultos y pueden sufrir, durante la adolescencia, graves daños en su desarrollo físico y psicológico.
De hecho, según los datos facilitados por Beda, en el consumo desmesurado de alcohol está la causa de más de sesenta enfermedades, numerosos ingresos hospitalarios y alrededor de 20.000 muertes al año. «Con frecuencia se presenta asociado a trastornos psicopáticos, entre los que destacan la ansiedad, la depresión y el suicido», detalló la trabajadora social de Beda Bierzo, Ana María Fernández. Por ello son tan importantes los programas de prevención a diversos niveles (escolar, familiar o grupos de riesgo). En este caso, los tratamientos más eficaces «son los que incluyen intervenciones psicológicas, farmacológicas y familiares» que aunque suponen un coste importante, son un ahorro si te se comparan con el gasto de las consecuencias de consumir alcohol.
«Por cada euro destinado al tratamiento de estas personas, se ahorran siete euros en atender sus consecuencias», afirmaron desde Beda.