La falta de fondos impide fumigar los pinares que sufren la plaga de la oruga

La pedanía de Fresnedo teme que los daños superen las 200 hectáreas en verano.

Pinar seco en Fresnedo, afectado por la plaga de la oruga peluda, en una imagen tomada el pasado verano.

Ponferrada

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Ni tala, ni fumigación. Los vecinos de Fresnedo han decidido esperar para ver cómo evoluciona la plaga de la oruga peluda — Lymantria dispar , en su nombre científico— que afecta a los pinares de la localidad, porque la pedanía no dispone en este momento de fondos suficientes para acometer la fumigación de una zona que podría superar las doscientas hectáreas de bosque dañadas cuando este verano alcance el periodo de mayor virulencia del año. Así lo acordaron el pasado fin de semana en concejo público, después de conocer que el presupuesto de fumigación rondaría los 60.000 euros, sin que la Junta de Castilla y León aporte ninguna ayuda por entender que deben ser los propietarios quienes asuman el coste.

«El concejo ha decidido esperar a ver si es verdad lo que nos han dicho los técnicos de la Junta de Castilla y León, que aseguran que los pinos no mueren y se recuperarán después de un ciclo de tres años», explicaba ayer el alcalde pedáneo de Fresnedo, Ramiro Rodríguez. La Junta Vecinal tampoco talará de momento los árboles para atajar la enfermedad, siguiendo el mismo consejo de los técnicos de la administración, aunque los propietarios particulares —con una veintena de hectáreas afectadas en la actualidad— sí han optado por cortar los pinos dañados, que presenta aspecto de quemados al secarse, y vender la madera. La fumigación, en cualquier caso, no está del todo descartada si la Junta Vecinal encuentra otra empresa con un presupuesto más ajustado y consigue que el Ayuntamiento de Cubillos del Sil, al que recurrirán en busca de ayuda económica, colabore en las medidas para atajar la plaga.

La llamada oruga peluda, que habitualmente afectada arbóreas más frondosas, como el castaño, el encino o los alcornoques, se está ensañando con el pino radiata de Fresnedo y también de la pedanía cacabelense de Villabuena. La oruga se acaba transformado en mariposa a los dos meses, pero la hembra no pude volar y deposita en el árbol los huevos que el viento se encarga de extender.

Rodríguez teme que con un ciclo de tres años, la plaga acabe afectando a las más de 600 hectáreas de pino radiata de Fresnedo. «Si entra en las 200 hectáreas de pino insigne consorciadas con la Junta, ahí sí que tendrán que actuar para fumigar», advirtió.

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