El Sacyl dedica un millón a la limpieza y vigilancia de los ambulatorios bercianos
Adjudicado a Clece el mantenimiento de diez centros de salud por 700.000 euros.
Imagen de archivo del centro de salud de Bembibre, que cuenta con vigilancia privada.
La Gerencia de Atención Primaria del Bierzo, dependiente de la Sanidad de Castilla y León (Sacyl) acaba de destinar un presupuesto próximo al millón de euros para adjudicar el nuevo contrato de la limpieza de los diez centros de salud que funcionan la comarca y para renovar el servicio de vigilancia en los dos ambulatorios que han sufrido problemas de seguridad en los últimos años; el Punto de Atención Continuada de Ponferrada que funciona en las instalaciones de Pico Tuerto y el centro de salud de Bembibre.
La Gerencia ha adjudicado en casi 700.000 euros el servicio de limpieza de los cuatro ambulatorios de Ponferrada más los de Bembibre, Cacabelos, Fabero, Puente Domingo Flórez, Toreno y Villafranca del Bierzo, además de la sede de la propia administración de Atención Primaria en el campus de la capital del Bierzo, según el anuncio publicado ayer en el Boletín Oficial del Estado (Boe). El presupuesto base de licitación era de 745.000 euros
La Gerencia del Bierzo también ha optado por adjudicar a la firma Securitas Seguridad España por 269.000 euros el servicio de vigilancia que se venía prestando en Pico Tuerto, ambulatorio que se encarga de las Urgencias de Atención Primaria en Ponferrada, y en el centro de salud de Bembibre. Son los dos complejos ambulatorios más expuestos a sufrir problemas de inseguridad, especialmente durante las guardias nocturnas y el Sacyl ha renovado la presencia de guardias jurados en ambas instalaciones. El presupuesto base de licitación ascendía en este caso a 283.000 euros, según la información del Boe.
Precedentes
En el caso de Bembibre, los problemas fueron especialmente graves hace más de una década, cuando en marzo del año 2000, cinco jóvenes en estado de embriaguez asaltaron el centro en la madrugada de un domingo y además de agredir al personal médico, causaron desperfectos. Los médicos no pudieron atender aquel día a una paciente que presentaba síntomas de sufrir un infarto mientras duró el incidente y llegaban los agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil para reducir al grupo de borrachos.
Desde entonces, el complejo cuenta con vigilancia privada, aunque dos años después, un médico de Urgencias del mismo centro sufría una nueva agresión, esta vez a plena luz del día, y el personal del centro de salud de la villa del Boeza reclama una ampliación del horario del vigilante. El agresor fue reducido con la ayuda de unos pacientes y finalmente, detenido por la Guardia Civil