Ecobierzo denuncia ante el Seprona la voladura y pide que se investigue
La asociación cultural Ecobierzo acaba de presentar varias denuncias ante el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil), ante la Consejería de Medio Ambiente, la Dirección General de Calidad y Sostenibilidad Ambiental y también en el servicio territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, por las voladuras registradas en la cantera de Catisa el pasado lunes 3 de marzo, adelantada con fotografías por este periódico. En el registro, la asociación, a través de su presidente José Luis Lamana y del vocal del área de Naturaleza y Medio Ambiente, Enrique López Manzano, también solicitaron que se procediese a una investigación de esos hechos.
El mismo colectivo daba ayer a conocer que el pasado lunes 10, la asociación ha vuelto a presentar nuevas denuncias ante los mismos organismos, «al tener conocimiento de que ésta continúa en funcionamiento, por la noche; lo que contraviene las sentencias del Juzgado de lo Contencioso Administrativo de León y del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, así como las propias advertencias de la Junta, que ha sido tajante a la hora de prohibir cualquier actividad extractiva en la mencionada cantera, al carecer ésta de licencia ambiental y urbanística».
Ecobierzo, que ya visitó la oficina del fiscal de área de Ponferrada la semana pasada, celebrará durante esta semana una reunión «para exigir que se cumpla la legalidad». Ecobierzo recuerda que en 2012 varias asociaciones presentaron alegaciones contra la ampliación de la zona minera, solicitada por el Ayuntamiento de Carucedo. «En aquel momento la asociación propuso a la Junta que se procediera a un cierre planificado de la cantera en un plazo de dos a cinco años, hasta su clausura definitiva. Y también pidió que la decisión fuese acompañada de un proyecto viable de recuperación del impacto paisajístico originado, lo que no parece haberse producido», indica Lamana y López. Añaden necesaria esta recuperación paisajística «al situarse la cantera dentro del Espacio Natural de Las Médulas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, y afectar con un impacto visual notable al mismo».