El rastreador de asteroides

El astrónomo aficionado Jesús Valero logra que el Havard-Smithsonian Center for Astrophysics incluya el observatorio de su casa de Fuentesnuevas en su red mundial.

Valero, en el observatorio que ha instalado en el patio de su adosado en Fuentesnuevas.

Ponferrada

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Jesús Valero tenía 13 años y vivía en Medina del Campo (Valladolid) cuando vio por primera vez las manchas del Sol a través de un telescopio. Protegido por el filtro del tubo, a Valero le fascinaron las zonas oscuras en la superficie incandescente del astro y desde ese día se aficionó a la astronomía. Veintiocho años después, y afincado en Fuentesnuevas, se ha convertido en el primer astrónomo aficionado del Bierzo en recibir uno de los códigos con los que el Minor Planet Center del Havard-Smithsonian por Astrophysics con sede en Cambridge (Estados Unidos) reconoce a aquellos observatorios con los que cuenta a la hora de comunicar nuevos hallazgos y controlar las órbitas de los llamados cuerpos menores del Sistema Solar, como son los asteroides, cometas y satélites naturales.

Visto desde fuera, el observatorio que Valero ha instalado en el patio de su chalé de Fuentesnuevas no se diferencia mucho de una caseta metálica de obras. Pero dentro esconde un telescopio Smith-Cassegrain de 200 milímetros de diámetro con el que rastrea el cielo nocturno en busca de asteroides. Valero, —que se inició en la astronomía gracias a la afición de un vecino en Medina del Campo el año en que el cometa Haley anunciaba poco menos que el fin del mundo— no se ha gastado mucho más de 1.500 euros en la caseta, modificada para que el techo se desplace, el telescopio y una cámara digital instalada a un ordenador. Suficiente para formar parte, a partir de ahora, de la red de 1.839 observatorios profesionales y aficionados que abastecen de información al Minor Planet Center porque sus observaciones resultan relevantes para la ciencia.

«El sueño de todo astrónomo aficionado es poseer un lugar fijo de observación astronómica donde tener instalado de forma permanente sus telescopios y realizar estudios que ayuden a la comunidad científica. Durante años tenía que desplazar mis telescopios lejos de Ponferrada para observar las estrellas, pero hace mes y medio construí un observatorio en mi casa de Fuentesnuevas», explicaba ayer Valero, que se ha especializado en el rastreo de cuerpos menores porque la elevada contaminación lumínica de la capital berciana hacen muy difícil la observación de galaxias y nebulosas sin alejarse de la ciudad.

Una vez que el Minor Planet Center ha verificado que las mediciones de Valero cumplen los requisitos mínimos de calidad, la web de la institución norteamericana ya ha incluido el nuevo punto de observación en su lista oficial, que figura con el nombre de Observatorio Astronómico Ponferrada y el código de identificación Z70.

Y a la calidad de esas mediciones ayuda el uso de un aparato motorizado y contectado a un ordenador para ver en la pantalla las imágenes. «El ojo no toca el telescopio», explica.

Asteroide ‘Cris’

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Cofundador de la Asociación Astronómica del Bierzo en 2009, Valero estuvo cerca de descubrir una supernova en la constelación de Canis-Venatici hace nueve años. «Vi algo raro y lo reporté en algunos foros. Por unos días no lo conseguí, porque un colega alemán confirmó antes que era el origen de una supernova», asegura. Después de obtener el deseado código Z70 y de ocupar el patio de su casa con su observatorio, Valero sabe que le debe algo a su esposa, Cristina Rodríguez, que ha demostrado mucha paciencia con su afición a observar las estrellas hasta la madrugada. «Ahora sólo espero descubrir un asteroide para ponerle su nombre».