MEDIOAMBIENTE
La Universidad de León se suma a la lucha contra la oruga que amenaza a 1.400 hectáreas de pinos
Firma un convenio con Cubillos para estudiar la plaga que ha defoliado 130 hectáreas
El alcalde de Cubillos y el pedáneo de Fresnedo (centro), con dos profesores de la ULE
Varios profesores de Ingeniería Forestal y Topografía de la Universidad de León que trabajan en el Campus de Ponferrada firmaron ayer un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Cubillos del Sil y con la Junta Vecinal de Fresnedo para estudiar en profundidad la plaga de Lymantria dispar —más conocida como oruga o lagarta peluda— que afecta desde hace tres años a las masas de pinares de la variedad radiata de Fresnedo, Finolledo y Cabañinas, y que se ha extendido también a otros términos municipales, como Sancedo o Cacacabelos. Este grupo de profesores lleva cuatro meses desarrollando un intenso trabajo de campo de forma totalmente altruista para conocer la evolución de una agresiva plaga que ha roto los esquemas de los expertos y que ha provocado ya la defoliación de más de 130 hectáreas y pone en peligro alrededor de 1.400 hectáreas de pinos, según destacó ayer el pedáneo de Fresnedo, Ramiro Rodríguez.
A través del convenio ayer rubricado, el Ayuntamiento de Cubillos financiará con 3.700 euros los gastos básicos de este equipo de investigación durante este ejercicio y el siguiente, fundamentalmente en lo que se refiere a desplazamientos y colocación de trampas de feromonas. Un dinero que posibilitará conocer en profundidad este insecto para poder eliminarlo o, al menos, hacer más resistente el árbol para evitar su defoliación. «Cuanto más conoces la plaga, mejor puedes actuar contra ella», explicó el pedáneo de Fresnedo.
Por su parte, la ingeniera de Montes Flor Álvarez —una de los integrantes del equipo de investigación— detalló que los resultados del estudio realizado permitirán saber por qué unos árboles son más resistentes que otros o por qué la plaga se desplaza hacia unas zonas y no otras, además de conocer la probabilidad que tiene un árbol de curarse, la mejor aplicación de tratamientos o el ciclo biológico de la Lymantria , que hasta ahora afectaba fundamentalmente a especies caducifolias, como la encina, el alcornoque o el roble.
De momento, las primeras conclusiones son poco optimistas. Tres años después de que la plaga se iniciara, el 95% de los pinos afectados «no están totalmente muertos, pero están en la uci», explicó Rodríguez, apuntando que si bien la savia todavía corre en su interior, los ejemplares no crecen ni producen nuevas hojas. Un problema que se multiplica por la acción de una segunda plaga, en este caso de un escarabajo perforador que ataca directamente a los pinos afectados por la oruga y los mata, ya que perfora la corteza del tronco y chupa la savia.
La tala de 25 hectáreas
Precisamente para evitar que la oruga continúe extendiéndose y que lo haga también el perforador, la Junta Vecinal de Fresnedo ha iniciado la tala de árboles. Ya casi ha cortado 20 hectáreas y en los próximos días se sumarán otras cuatro en los montes de Finolledo y una más en Cabañinas. A estas hay que unir otra veintena de hectáreas que talaron los propietarios particulares una vez se detectó la plaga en 2011. Es, de momento, la única solución que encuentran, ya que la fumigación del perímetros no es posible porque Sancedo se ha negado a aplicarlo en el límite de su término municipal, según detalló el pedáneo de Fresnedo.
Pérdidas económicas
Además del aspecto medioambiental, la oruga peludo provoca también importantes pérdidas económicas, ya que obliga a talar los árboles que todavía no ha matado el perforador con demasiado prontitud. Según el pedáneo de Fresnedo, cortar los pinos con 20 años en vez de con 30 o 35, unido a que hay ya menos masa forestal, supondrá que las ganancias por la venta de la madera serán seis veces inferiores.