Peñalba reivindica su reliquia
Los vecinos de Peñalba de Santiago regresan al siglo X para revivir la ofrenda de la Cruz por parte de Ramiro II a la comunidad monástica del Valle del Silencio.
Peñalba de Santiago emprendió ayer un viaje en el tiempo de once siglos para revivir los tiempos en los que el Valle del Silencio rezumaba santidad. Tiempos en los que los protagonistas eran los eremitas que habitaban sus grutas y el picar de las campanas de sus monasterios marcaban los ritmos de la vida.
La Asociación de Vecinos ‘Valle del Silencio’ de Peñalba de Santiago quiso reivindicar el protagonismo de esta zona en el pasado de la comarca del Bierzo con la organización de una fiesta mozárabe que se desarrollase en torno a un acto central: la entrega, acaecida en el siglo X, de la Cruz de Peñalba por parte del rey Ramiro II a la comunidad monástica de Santiago de Peñalba, en la persona de su abad, Electífico.
Con esta excusa, en la tarde de ayer, el medio centenar de vecinos más decididos, de los que estos días conforman la población de esta localidad ponferradina, se lanzaron a la recreación de este histórico suceso. Monjes, pueblo llano, trovadores, altas jerarquías eclesiásticas, la Corte real encabezada por el mismísimo Ramiro II volvieron a pisar las calles de Santiago, engalanadas para la ocasión con guirnaldas, banderines y antorchas, donde en torno a las ocho de la tarde comenzó la recreación de la entrega de la Cruz —el verdadero Grial de Santiago— a la comunidad religiosa.
Estos actos se desarrollaron en el atrio de la iglesia mozárabe, y junto a la lectura de los textos realizados por los integrantes de la asociación vecinal, Adelino Álvarez y David Gustavo López, que dieron cuerpo a la representación, se interpretó la pieza ‘Valle del Silencio’ compuesta expresamente para la ocasión por el músico Javier Vecino.
Pese a ser éste el acto central de unos festejos que la localidad organiza para celebrar la festividad de su patrón, Santiago, en el programa diseñado por la Asociación de Vecinos ‘Valle del Silencio’ se introdujo este año, como novedad, la celebración de un mercado mozárabe. En éste no faltaron los rebaños de ovejas y corderos o las demostraciones de hilanderas de lana y lino, ataviadas con trajes típicos del medievo.
Como colofón de los actos tuvo lugar una cena en la calle Real en la que se degustaron viandas de la época, y que además, contó con la música en directo del grupo Púcara Folk.