La pista argentina del Gasta

Los forenses que investigan la represión en Argentina y Chile remitirán en octubre las pruebas de ADN del guerrillero berciano.

El centro, el arqueólogo René Pacheco con los restos del Gasta, el pasado junio.

Ponferrada

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Es el mismo equipo de antropólogos forenses que desde 1986 investiga las desapariciones en Argentina, en Chile y en Guatemala. Y a comienzos de octubre tendrá listas las pruebas de ADN para identificar los restos del guerrillero berciano Bernardo Álvarez Trabajo, alias El Gasta , abatido a traición por un infiltrado en los montes de Lugo el 22 de junio de 1949 y exhumado hace dos años por la ARMH. Los forenses argentinos están contrastando desde agosto el material genético del Gasta con las muestras aportadas por su hijo Santiago y por su hermana Isabel «para lograr una fiabilidad del cien por cien en la identificación», según explicaba ayer el vicepresidente de la ARMH, Marco Antonio González.

Será entonces cuando la asociación entregue los restos del guerrillero de Bembibre a sus descendientes. Los restos se conservan desde hace dos años en el laboratorio de la ARMH en Ponferrada, donde el pasado mes de junio sirvieron de ofrecer toda una lección de historia a un grupo de universitarios neoyorkinos que visitó las instalaciones.

La intervención del equipo de antropología forense argentino, una referencia mundial a la hora de identificar desaparecidos, es algo excepcional, recordaba ayer González, y a la que se recurre para casos muy puntuales como el del Gasta, o en su día para el del vecino de Villanueva de Valdueza Antonio Fernández González El Cesterín , asesinado por un grupo de pistoleros falangistas el 9 de octubre de 1936 y exhumado hace tres años. Las pruebas de ADN del Cesterín se han incorporado a la querella contra la dictadura franquista que impulsan desde Argentina familiares de represaliados en España.

Los forenses argentinos realizan su trabajo de forma desinteresada, pero en el resto de casos, la ARMH ha venido contratando a un laboratorio privado de Madrid. Cada prueba de ADN tiene un coste aproximado de 600 euros, asegura el vicepresidente de la asociación, que en la actualidad cuenta con recursos muy limitados. «Sólo recurrimos al equipo argentino en aquellos casos que nos parece más oportuno».

Y es que las muestras genéticas llegan a Argentina después de un periplo en valija diplomática, donde se controla en todo momento cada persona que interviene en la cadena de custodia para que, en caso de que fuera necesario, las pruebas de ADN tuvieran validez judicial.

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Es lo que sucede en Argentina con las investigaciones de los desaparecios durante la dictadura militar, y lo que está lejos de suceder todavía en España, se lamenta Marco González.