La Ciuden cambia su organigrama a tres meses de la desaparición de la fundación
Castiñeiras simplifica la gestión y recoloca a personal de la casa en nuevos puestos.
Eduardo Castiñeiras, durante su única rueda de prensa, en marzo de este año.
Sin rueda de prensa. Sin una nota oficial. A menos de tres meses de su desaparición como organismo independiente, la Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden), cambió ayer su organigrama sin hacer ruido. La Ciuden hizo público los nombres de las nuevas áreas de su organización interna y de quienes se encargarán de ellas —en todos los casos, personal de la casa que asume nuevas funciones— a través de su página web y con un simple cambio de gráfico.
El director general de la fundación, Eduardo Castiñeiras, sustituto hace unos meses de Melchor Ruiz, ha dividido la gestión de la Ciuden en dos grandes áreas; una Económico-administrativa a cargo de María Soledad López y una Secretaría General en manos de Eugenio Prada, dos funcionarias que llevan en el organismo desde los inicios de la Ciuden y que asumen una mayor responsabilidad.
Castiñeiras, según revela el gráfico, mantendrá bajo su control otros cuatro departamentos con los que pretende simplificar la gestión. Carlos de Dios, hasta ahora director del programa de Almacenamiento de CO2 extiende su gestión en el área de Tecnologías Bajas en Carbono. A su lado, Iñaki Álvarez se hace cargo de la cartera de Desarrollo, donde la Ciuden aglutina todas las tareas para buscar nuevos inversores en el mercado internacional en una labor de promoción comercial del programa de captura del CO2 investigado en la planta de Cubillos del Sil.
El Museo de la Energía deja de tener director como tal para contar con Amaya Pérez, que deja Comunicación, al frente del departamento de Actividades Museísticas. La idea es dar continuidad a la gestión de un museo que estos días ha visto como se quedaba sin cafetería al concluir el contrato del servicio. Luis del Riego, que ya se encarga del vivero, pero la supervisión del Museo de la Energía, inicia ahora una etapa con mayor autonomía. Del Riego no rendirá cuentas ante Amaya Pérez, si no directamente ante Castiñeiras.
Los cambios, y sobre todo, la forma de anunciarlos, consolidan el perfil bajo que adquirió la Ciuden ya con la llegada de Melchor Ruiz, destituido por desavenencias con la financiación que recibía. Eduardo Castiñeiras no ha vuelto a comparecer en público desde su primera —y solicitada— rueda de prensa. La Ciuden, según los planes de ahorro anunciados por el gobierno, desaparecerá como fundación el 31 de diciembre.
El Gobierno ha reducido este año a 7,8 millones de euros su aportación a la fundación en los Presupuestos Generales del Estado.