Matagal renueva su directiva en plena crisis de socios y ante un futuro incierto
La asociación de Cuatrovientos corre peligro de disolución tras medio siglo de historia.
Imagen panorámica del barrio ponferradino de Cuatrovientos, uno de los más grandes.
La Asociación de Vecinos Matagal del barrio ponferradino de Cuatrovientos —una de las más importantes de la ciudad por volumen de población, ya que representa a los 5.000 vecinos de esta barriada— acaba de renovar su junta directiva en una situación de incertidumbre total, ya que a la caída del número de socios que ha sufrido en los últimos años, hay que unir el desinterés de los vecinos y la falta de propuestas. Todo ello ha llevado a este colectivo, que cuenta con alrededor de medio siglo de historia, a verse en un callejón sin salida. La que ha sido su presidenta en el último lustro, Concepción Blanco, ha decidido abandonar tanto el cargo como la asociación y han tenido que ponerse al frente de la situación de manera voluntaria dos únicos vecinos. Uno de ellos es Arsenio Rodríguez.
Él mismo explicó ayer que la situación es crítica y que aunque ellos han aceptado intentar reflotar esta asociación vecinal, no descartan que su futuro más inmediato pase por la disolución. Y es que, si bien Matagal llegó a tener hace unos cuatro años alrededor de 400 socios, la actualidad es bien diferente. A fecha de celebración de la asamblea de la que debía salir elegida la nueva junta directiva —celebrada el viernes— sólo seis socios estaban al corriente de pago y fueron alrededor de una quincena los únicos que acudieron a votar. Esto en un barrio de 5.000 vecinos. En este marco, ni las cuentas están claras. Por eso, aunque han aceptado asumir la dirección para tratar de salir a flote, primero es preciso conocer en qué estado ha quedado todo.
«Tenemos que saber si hay deudas y actuar conforme a ello. De momento no podemos decir cuáles son nuestros planes de futuro porque ni nosotros los sabemos. Nos eligieron porque nadie más quería serlo, fuimos los únicos que nos presentamos, ni si quiera hubo votación abierta», explicó Arsenio Rodríguez, lamentando la situación de «abandono» en la que se encuentra una de las asociaciones de vecinos con más peso e historia de la capital del Bierzo.
«Nosotros no vamos a hacernos cargo de la asociación si las cosas no están claras, porque no podemos», insistió el ahora responsable del colectivo, apuntando que antes de la renovación se llegó a poner sobre la mesa su desaparición. «En un principio lo que querían era disolver la asociación», dijo, considerando que el problema principal de los últimos años es que «no se ha motivado a la gente», «no hay un seguimiento». Mañana mismo, los dos nuevos responsables de Matagal mantendrán una reunión para empezar a despejar dudas. Pese a todo, su intención última es seguir adelante y hacerlo bien, porque —como dijo Rodríguez— «cuanto más floja es una asociación de vecinos, menos caso se le hace al barrio».