ANIVERSARIO
El Hospital cumple 20 años
El vicepresidente Narcís Serra inauguró en 1994 el complejo sanitario de Fuentesnuevas entre protestas mineras
Narcís Serra, durante su recorrido por el gimnasio del Hospital del Bierzo
A Narcís Serra lo recibieron con petardos, abucheos y algunos insultos aislados mezclados con aplausos. Era el 12 de noviembre de 1994. En Santa Marina de Torre, ocho mineros de Virgilio Riesco llevaban dos semanas encerrados para reclamar una reordenación menos traumática de la minería. Había batallas callejeras entre mineros y antidisturbios en Bembibre. Y Celso López Gavela todavía era alcalde de Ponferrada cuando el vicepresidente del Gobierno en el último Ejecutivo de Felipe González inauguró el Hospital del Bierzo.
Veinte años después, el centro construido en Fuentesnuevas con un presupuesto de cinco mil millones de pesetas, cuenta con un nuevo módulo de hospitalización general y Oncohematología y un servicio de Urgencias más amplio, mantiene una plantilla de 1.300 trabajadores, archivos clínicos robotizados, servicio de Radiodiagnóstico, TAC o cirugía laparoscópica. Ha pasado de depender del Insalud al Sacyl de la Junta de Castilla y León, pero no ha logrado, —y la oposición socialista y los sindicatos no se cansan de recordarlo— abandonar los últimos lugares en las estadísticas de listas de espera.
El Hospital del Bierzo abrió en 1994 con un millar de trabajadores, 350 camas y el objetivo de mejorar la asistencia del viejo Hospital Camino de Santiago, que hoy alberga el edificio principal del campus. En menos de doce horas, dos días antes de la llegada de Serra, los profesionales trasladaron a los 148 pacientes del hospital viejo al nuevo con una «eficaz planificación», según tituló entonces Diario de León. Y fue una vecina de Fuentesnuevas, Hortensia Gutiérrez, la primera mujer que dio a luz en el nuevo hospital comarcal. A las 9.55 horas del 10 de noviembre vino al mundo por cesárea una niña que pesó tres kilos.
Narcís Serra, atento a los detalles, entregó un regalo a la pequeña Sara cuando visitó el hospital dos días después. El vicepresidente, en plena guerra minera y con los escándalos de corrupción que acosaban al Gobierno de González, apenas estuvo tres horas en Ponferrada y alteró su agenda para recibir en el Ayuntamiento a los representantes de los sindicatos. Nadie le libró, a pesar de que el centro sanitario fue calificado de «modélico», de los gritos de rabia de los mineros. «Contra la corrupción hemos de luchar con más transparencia y rigor», declaró después Serra en rueda de prensa. Y parece que fue ayer.