Cristina Álvarez hermana del acusado y esposa de la víctima
«Fue por una pelea, mi marido le estaba dando una paliza a sus hijas»
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Cristina Álvarez, hermana del acusado y esposa de la víctima rompió ayer su silencio. Y lo hizo para defender a su hermano, en prisión provisional en la cárcel de Mansilla de las Mulas, después de conocer los escritos de calificación de la Fiscalía y de la acusación particular, que piden 20 años de cárcel por asesinato. «Fue por una pelea. Mi marido le estaba dando una paliza a sus hijas», declaró a este periódico reclamando su derecho a la réplica.
Cristina Álvarez, que la noche del crimen se encontraba trabajando en un restaurante de Lillo del Bierzo, negó que su hermano tuviera algún problema con las drogas que le enfrentara con Ángel Gómez, o que faltaran objetos valiosos de la casa como las cañas de pescar. La esposa de la víctima asegura que su marido estaba enfermo, aquejado de un trastorno de la personalidad, recibía tratamiento médico, y la noche de su muerte sufrió un «brote psicótico» cuando vio que sus hijas seguían en la celebración del cumpleaños de su tío.
«No le podías cambiar un cojín de sitio porque había follón y yo tenía que darle las pastillas, porque si no se las tomaba», relató.
Cristina Álvarez se ha mudado fuera del Bierzo con sus hijas, que reciben tratamiento psicológico, después de denunciar acoso por parte de su familia política. «Vivimos en pueblos pequeños y Ponferrada es la reunión de esos pueblos pequeños, no la ciudad donde uno pueda pasar desapercibida», asegura.
Cristina Álvarez reconoce que su hermano —ingresado en un módulo mixto de la prisión de Mansilla de las Mulas, donde ahora trabaja de teleoperador— obró mal dos veces; en el momento del suceso y después, al tratar de simular un robo de alguien ajena a la casa, pero no es ningún asesino. «Cometió la mayor equivocación de su vida y lo está pagando», afirma.