Adolfo Cabrales, «Fito» líder de fito & fitipaldis
«El rock & roll de hoy es Internet porque ya no solivianta a nadie»
Es un tipo cercano, aunque sea por teléfono y hable desde Bilbao. Adolfo Cabrales, «Fito», estará mañana en Ponferrada con su grupo Fito&Fitipaldis (Auditorio, viernes a partir de las 21.15 horas). De teloneros Los Cigarros. Fito se sincera en la siguiente entrevista.
Fito, en Ponferrada, en septiembre de 2010.
Arranca la mañana. Fito está de gira y en su agenda aparece escrito hablar con periodistas; una especie de rutina que forma parte de la ceremonia que parecen imponerle al hombre enjuto, todo espíritu. Para despertar no se me ocurre mejor pregunta.
—¿El paso del tiempo hace también conservador al rock?
—(Silencio)
—No sé si he empezado muy fuerte...
—Para empezar está bien (risas). No lo sé. Si me dices qué tenía el rock de los sesenta y qué queda de esa actitud, sí ha cambiado. El rock era otra cosa que hoy ya no cumple. Hoy en día sería Internet. El rock & roll de ahora sería Internet. A los chavales lo que les ha cambiado ahora es la tecnología. Antes eran las canciones, pero venía todo en un paquete. Venían con una moda, con una actitud hacia la vida, las leyes, hacia lo establecido. Eso ya no.
—Lo digo porque el paso del tiempo mitiga la rebeldía ...
—Sí, creo que sí. Sobre todo porque hay una absorción total del rock & roll. Ya todo el mundo lo entiende. Ya no solivianta a nadie. Ya no son los Sex Pistols, ni los Beatles, ni los Stones, ni las drogas, ni las chicas, ni el rock & roll. Antes era como, ¡Guau!. Al pasar, es una mariconada eso. Ahora lo que realmente ha revolucionado a la gente son las nuevas tecnologías. El rock se ha consolidado como un estilo, pero perdió ese poder. Aunque para alguien que se dedica a tocar la guitarra, tu vida es ya diferente. Da igual el estilo del músico. Y no fichas todos los días, ni tienes una nómina. Te dedicas a tocar la guitarra, tu planeta personal es diferente.
—Últimamente se ven muchas canas sobre el escenario, se da por finiquitado ese relevo generacional, sea hacia donde sea ¿cómo ves la cantera del rock?
—Yo tampoco la veo, pero a lo mejor no estoy en el lugar adecuado, porque mi hijo toca en una banda de hardcore y yo eso si que no frecuento. Sí es verdad que en el rock nacional, no del internacional, aquí parece que ya no existe el relevo de bandas como Extremoduro, Marea, que sería el último gran grupo de rock de barrio que llena pabellones.
—Ya no hay tanta transgresión en el rock, en lo musical ¿dónde se encuentra Fito?
—Nunca tuve esa vocación de transgredir. Yo simplemente trato de hacer música sencilla. Me gustan todos estos grandes guitarristas o esas bandas americanas. Pero solamente en lo estrictamente musical. Realmente estoy en esto por escribir letras y por hacer canciones. Yo estaba enamorado del rock de Galaguer hasta que escuché a Rosendo, porque decía lo mismo, sólo que le entendía. En esta historia estoy simplemente por hacer canciones. No por transgredir.
—¿Es por eso por lo que llegas a tanta gente, porque la gente te entiende? Hablas clarito y además pronuncias muy bien.
—Uno no sabe muy bien porqué se queda con una canción o un artista. En España hay algo de repente que caes en gracia. Ni tan siquiera es estrictamente musical. Me pasa a mí, me gustan muchos artistas, pasan por Bilbao y no veo el momento de ir a verlos. Pero hay otros que no me lo puedo perder. Y no es que sean mejores o peores. Lo musical siempre tiene otro componente, que es lo humano y en el rock se valora también.
—¿Las discográficas entorpecen la creatividad propia?
—No la entorpecen ...
—La matizan, le aplican el lifting o el photoshop del cirujano o el informático ...
—No es fácil. Hay que tener en cuenta siempre lo que tú quieres. En mi caso tengo la suerte de estar en Dro, bueno ahora Warner, pero no están mal. He hecho 16 ó 17 discos; entonces no tengo que explicar mucho. No me llaman para decirme nada que saben ellos que no voy a querer. Pero, sí, tienes razón. Hay cosas que sí, siempre está bien mantener tu filosofía, porque la discográfica al final está para vender discos. La decisión de lo artístico siempre tiene que ser de la banda, del músico. No se puede dejar convencer por algo que no cree. Eso es de primero de parvulitos. Las bandas que han triunfado ninguna ha sido un invento de discográfica.
—Larra decía que ‘escribir es llorar’ ¿cantar hoy día en España es llorar?
—Siempre me ha gustado definirlo como aullar, como un lobo aullando. Eso es cantar. Hoy en día sigue siendo lo mismo. Ahora, cómo está el panorama para poder luego escuchar ese aullido, es lo que ha cambiado. Ahora es difícil salir de gira para la mayoría de las bandas. Yo soy un gran afortunado. No se puede salir de gira con este IVA brutal que hay y se venden menos discos. Desde hace 20 años que estoy en este negocio se oye lo de la crisis; primero era lo digital tras el vinilo, luego la piratería, el top manta; y eso no era el problema. Ahora no se vende un puto disco, pero el mensaje es el mismo de antes, hay que aullar, para que se oiga ese llorar que dices tú, está más complicado.
—¿Qué te inspira para crear?
—Es complicado saber qué te lleva a escribir una canción. Técnicamente está claro, tienes una melodía o una frase te lleva a otra frase. Igual que a un pintor una pincelada le orienta a dónde va a ir la siguiente. Pero esa necesidad de contar cosas, en muchos años he jugado a hacer canciones y tengo esa suerte. Antes las hacía y las cantaba para mí. Si alguien se queda toda una noche pensando una canción, no sé, se confunden los egos con el arte y no sé porqué realmente hacemos esa tontería.
—En tu último trabajo ‘Huyendo conmigo de mí’ ¿té has encontrado o hay veces, como todo el mundo, que ni nos aguantamos?
—Hombre, pues hay mucho de eso. Al final lo que tratas es de explicarte a ti mismo cosas. Hay muchas letras de canciones que no sabes muy bien porqué las escribes. Con el tiempo lo redescubres a ti mismo. Hay momentos que tienes que ser un poco místico, digamos, entre el paréntesis. No hay un camino determinado.
—¿Recuerdas la frase más impactante dirigida a ti por una mujer?
—(Risas). No sería muy impactante ...
—¡Cómo que no! Tienes una canción que titula ‘Feo’ y mucha belleza en lo que cuentas.
—Sí, me gusta recordar esa canción, «Sé que soy mucho más guapo cuando no me siento feo». Es una vedad como un templo. Uno no es feo ni guapo, uno se siente. La frase que me hayan dicho las mujeres no tienen demasiada relevancia en mis canciones.
—Permíteme una licencia con los títulos de tu último disco: ¿Se encuentra ‘entre la espada y la pared’ porque lo que sobra de usted son ‘pájaros disecados’ que ‘no se ocupan del mar’, ya que ahí fuera ‘no hay nada de nada’, dado que se encuentra ‘vencido’ por los ‘garabatos’ que siempre quiso hacer ‘después del naufragio’...?
—Sí. (risas).
—Vale, pues muy bien.
—Me ha gustado la pregunta.
—Por último, ¿qué traes a Ponferrada?
—Es la segunda parte de la gira. Hicimos trece conciertos o así, luego nos fuimos a Argentina, Uruguay, a Chile y ahora, a la vuelta, recorremos las ciudades que nos habíamos dejado. Presentamos el ‘Huyendo’. Cuando acabamos la gira de teatros, si volvíamos a pabellones y sitios grandes sí quería cambiar cosas y hablamos con un tipo que diseña escenarios para que nos ayudara a tener la gente tan cerca y aprovechar la tecnología. Es un montaje muy ambicioso para nosotros, es como vamos ahora por ahí. Somos un montón de gente trabajando en la gira, y siempre buscando usar la tecnología para acercar, que no parezca que estamos demasiado lejos.